Construir una era de energía limpia

La Agencia Internacional de Energía (AIE) evaluó que el mundo está al borde de un punto de inflexión histórico cuando el principio del fin de la era de los combustibles fósiles se aproxima, abriendo una nueva página de energía renovable. Para aprovechar esta oportunidad, la AIE llama a los responsables políticos a acelerar el proceso de transición energética y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Foto de ilustración. (Fuente: Reuters)
Foto de ilustración. (Fuente: Reuters)

Según el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, la demanda de petróleo, gas y carbón alcanzará su punto máximo antes de 2030 y luego disminuirá, marcando el fin de la era de los combustibles fósiles, antes de lo previsto. Esta es una señal de que el mundo está deshaciéndose gradualmente de la dependencia de esa fuente de energía contaminante.

Simone Tagliapietra, experta en clima de la Organización de consultoría Bruegel en Bruselas (Bélgica), subrayó que las nuevas previsiones de la AIE demuestran que el proceso de transición energética global es lento, pero muy estable.

La perspectiva de que los combustibles fósiles entren en un período de declive ha suscitado esperanzas para la lucha contra el cambio climático global.

Los científicos enfatizan que el consumo de combustibles fósiles está exacerbando los impactos del cambio climático. Cada año, la combustión de carburantes genera alrededor de 21,3 mil millones de toneladas de CO2, junto con muchos otros contaminantes como compuestos orgánicos volátiles y metales pesados, que contaminan el aire y destruyen el medio ambiente.

Según los analistas, uno de los motores clave del proceso de transición energética es la fuerte adopción mundial de tecnologías energéticas limpias. El cambio climático y la crisis energética mundial son retos importantes, pero también se han convertido en un motor para la inversión en energías renovables.

Según Fatih Birol, las energías limpias avanzan rápidamente, y 1,7 dólares de cada dólar invertido en energías fósiles se destinan a energías limpias. Hace cinco años, la ratio era de 1:1.

En las grandes economías del mundo, el proceso de desarrollo de energías renovables ha cosechado resultados alentadores. Según los últimos datos de la Administración Nacional de Energía de China, a finales de junio de 2023, la capacidad instalada de energías renovables en el país asiático acumulaba 1,3 mil millones de kW, un aumento interanual del 18,2 por ciento, superando por primera vez al carbón. La capacidad instalada de energía eólica y fotovoltaica en China ocupa el primer lugar en el mundo, con 389 millones de kW y 470 millones de kW, respectivamente.

Mientras tanto, en Estados Unidos se han hecho notables progresos en el desarrollo de las energías renovables a un año de la promulgación de la Ley de Recuperación y Reinversión de Estados Unidos. De acuerdo con la Asociación Americana de Energía Limpia, desde la aprobación de la ley se han invertido más de 270 mil millones de dólares de capital en el sector, más que en los ocho años anteriores juntos.

Según la organización de investigación BloombergNEF, la energía eólica y solar representarán alrededor del 50 y el 64 por ciento de la generación eléctrica total de Estados Unidos para 2035 y 2050, respectivamente. Se trata de un gran avance en comparación con el 12 por ciento en 2021.

En Alemania, más de la mitad de la electricidad generada en el primer semestre de 2023 provino de fuentes renovables. La primera economía europea aspira a que el 80 por ciento de su electricidad proceda de fuentes renovables en 2030, además de su objetivo de eliminar progresivamente el carbón.

A pesar de estos logros, la transición energética mundial sigue afrontando retos, ya que los países siguen necesitando la energía del carbón. Debido a su bajo coste y suministro estable, varios países están eligiendo el carbón como fuente de energía de reserva, especialmente en medio de la creciente demanda de electricidad debida al calentamiento global. Por otra parte, los avances en la transición energética mundial son desiguales, fuertes en los países desarrollados pero lentos en varias regiones, especialmente en África.

El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, apuntó que África es plenamente capaz de convertirse en una superpotencia de energía renovable por su vasto potencial hidroeléctrico, eólico, solar y geotérmico. Sin embargo, el continente ha tardado en transformarse, atrayendo sólo el 2 por ciento del capital total mundial en energías renovables en los últimos 10 años.

El fuerte desarrollo de las energías limpias es una tendencia inevitable y una importante contribución al esfuerzo mundial por reducir la dependencia de los combustibles fósiles. La AIE ha instado a los responsables políticos a adoptar nuevas medidas para que la transición sea rápida, equitativa e integradora.