Reforzar las estrategias de lucha contra el terrorismo

Una reunión consultiva de expertos para revisar el plan estratégico africano contra el terrorismo se efectuó recientemente en Argelia. Participaron altos funcionarios y especialistas de instituciones, organizaciones económicas y organismos de seguridad regionales, lo que demuestra la determinación compartida de hacer frente a una de las mayores amenazas del continente.

En la reunión, la secretaria de Estado ante el ministro de Asuntos Exteriores, encargada de Asuntos Africanos de Argelia, Selma Bakhta Mansouri, señaló que el terrorismo no es un fenómeno regional, sino una amenaza transfronteriza en rápida evolución, gestada por el crimen organizado, las economías ilícitas y el uso de tecnologías modernas, en un contexto marcado por persistentes debilidades estructurales en numerosos países.

El continente africano ha superado a Oriente Medio y se ha convertido en el foco más grave del terrorismo a nivel mundial, una realidad que dista mucho de ser motivo de orgullo. Mansouri precisó que actualmente más del 70 por ciento de las víctimas de atentados terroristas en el mundo se concentran en África. En los últimos años la región del Sahel, en África Occidental y el África subsahariana, ha sido el principal escenario de los ataques terroristas, con casi la mitad de las muertes por ese flagelo a escala global.

Entre los grupos extremistas más activos figuran organizaciones vinculadas a Al Qaeda, como el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, que opera con fuerza en la región del Sahel, así como grupos afiliados al autodenominado Estado Islámico, entre ellos el Estado Islámico en África Occidental. El grupo Boko Haram continúa activo en Nigeria y en países vecinos como Chad, Camerún y Níger, mientras Al Shabaab sigue siendo un desafío particularmente grave en Somalia y Kenia.

Las causas del auge del terrorismo en África son diversas y complejas. El continente se ve afectado por una prolongada inestabilidad política, golpes de Estado y conflictos armados, lo que genera vacíos de seguridad. Más de 30 países africanos están inmersos en distintas formas de conflictos armados, casi la mitad del total mundial, mientras la violencia política aumentó alrededor del 20 por ciento anual en los últimos dos años.

Además, la falta de inversiones, la pobreza extrema y las limitadas oportunidades de desarrollo crean un terreno fértil para el reclutamiento por parte de los grupos terroristas. Se estima que alrededor de 438 millones de personas en África viven en situación de pobreza extrema, con ingresos inferiores a 2,15 dólares al día. Más de mil millones de personas, cerca de las dos terceras partes de la población, no pueden permitirse una dieta saludable. Nigeria y la República Democrática del Congo representan, por sí solos, el 23 por ciento del total de la pobreza extrema a nivel mundial. Las regiones más pobres son también escenario de los atentados terroristas más sangrientos, como el ocurrido en septiembre de 2025 en la República Democrática del Congo, con un balance de 71 muertos.

Otros factores que contribuyen al agravamiento del terrorismo en África son el crimen organizado y la delincuencia transnacional, como el narcotráfico, el secuestro con fines de extorsión y el robo de ganado, actividades que financian a los grupos armados. Además, las fronteras porosas facilitan la infiltración de combatientes extranjeros procedentes de otros focos de conflicto, como Libia, Irak y Siria.

El recrudecimiento del terrorismo en África no solo debilita la autoridad del Estado y obstaculiza los procesos de desarrollo, sino que también prolonga un círculo vicioso de inestabilidad. El continente más pobre del mundo se ve atrapado en una espiral de cambio climático, golpes de Estado, crisis humanitarias, terrorismo y conflictos armados. Como consecuencia, alrededor de 64 millones de personas en la región del Cuerno de África necesitan asistencia humanitaria urgente.

Más de 30 países africanos están inmersos en distintas formas de conflictos armados, casi la mitad del total mundial, mientras la violencia política aumentó alrededor del 20 por ciento anual en los últimos dos años.

En la reunión de Argelia, Mansouri recordó que, en la Cumbre Extraordinaria de la Unión Africana celebrada en Guinea Ecuatorial en 2022, los líderes africanos instaron a realizar una revisión integral y a movilizar la voluntad política al más alto nivel a fin de reforzar las estrategias del continente en la lucha contra el terrorismo. Subrayó la necesidad de articular un enfoque más unificado, coherente e integral, reafirmando así el papel de África como un actor estratégico en los esfuerzos globales de lucha contra el terrorismo. Según la funcionaria, el plan de acción estratégica sometido a revisión servirá como marco de referencia central para la cooperación a nivel continental, internacional y bilateral.

Erradicar el terrorismo en África requiere soluciones que vayan más allá de las medidas militares y que aborden de manera integral sus causas más profundas, como la pobreza, la desigualdad y las deficiencias en la gobernanza. También es imprescindible fortalecer la cooperación regional, impulsar el desarrollo socioeconómico en las zonas afectadas y brindar asistencia humanitaria a los millones de desplazados y refugiados.

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