Con el anuncio oficial del “Paquete Europeo de Soberanía Tecnológica”, la UE intensifica las medidas estratégicas para potenciar las capacidades tecnológicas del continente en áreas clave y construir un futuro digital más sostenible.
El “Paquete Europeo de Soberanía Tecnológica”, anunciado recientemente por la Comisión Europea (CE), abarca diversas tecnologías fundamentales, como semiconductores, inteligencia artificial (IA), computación en la nube y código abierto. Con dos propuestas legislativas clave: la Ley de Chips 2.0 y la Ley de Desarrollo de la Computación en la Nube y la IA, junto con la Estrategia de Código Abierto y la Hoja de Ruta de Digitalización y Aplicaciones de IA para el sector energético, se espera que estas medidas logren su objetivo de transformar Europa en un “continente de IA”.
Este cambio de enfoque se produce en un momento en que la UE depende en exceso de proveedores extracomunitarios de tecnologías digitales esenciales, en medio de una creciente demanda de capacidad de procesamiento impulsada por el auge de la IA.
Durante mucho tiempo, Europa aceptó prácticamente sin condiciones el dominio de los gigantes tecnológicos estadounidenses en todos los aspectos del ecosistema digital, desde el software y la infraestructura hasta el almacenamiento de datos. Esta dependencia no solo entraña riesgos estratégicos, sino también pérdidas económicas.
Actualmente las empresas europeas gastan hasta 264 mil millones de euros anuales en software y servicios en la nube estadounidenses, lo que representa una gran parte del gasto total y que aumenta con el paso del tiempo. Además del coste, el problema también radica en la seguridad y la soberanía de los datos. Las leyes extraterritoriales de Estados Unidos permiten al Gobierno solicitar datos de usuarios a las empresas tecnológicas, lo que supone un desafío significativo para la privacidad y la seguridad de la información en Europa. Además, el riesgo de interrupción de los servicios en la nube, antes considerado improbable, se ha vuelto más real en medio de las crecientes tensiones internacionales.
Los impredecibles cambios en la situación internacional han llevado a Europa a reconocer la necesidad de recuperar rápidamente su soberanía digital. Los responsables políticos y los expertos de todo el continente son conscientes de que, si no se actúa con rapidez, Europa quedará rezagada y se enfrentará a riesgos en materia de costes, datos y seguridad estratégica en un entorno geopolítico cada vez más inestable.
Tras años de profunda dependencia de las empresas tecnológicas estadounidenses, Europa está transitando gradualmente de la cooperación a la autosuficiencia tecnológica. El paquete de políticas recién anunciado supone un cambio de enfoque fundamental en la estrategia tecnológica de la UE, cuyo objetivo es eliminar los cuellos de botella estructurales derivados de la dependencia tecnológica.
La presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, subrayó: “No podemos seguir dependiendo de socios externos para las tecnologías que determinan el funcionamiento de los sistemas hospitalarios, la estabilidad de las redes energéticas y la seguridad de los servicios públicos. Se trata de proteger a los ciudadanos, los intereses fundamentales y la autodeterminación de Europa”.
La UE está adoptando con firmeza un enfoque que prioriza la seguridad tecnológica, la soberanía digital y las capacidades de defensa. Esto indica que la competencia tecnológica entre Europa y Estados Unidos podría intensificarse en sectores de infraestructura digital de importancia estratégica. Consciente de que ya no puede seguir siendo cliente de los grandes proveedores globales de soluciones digitales, la UE está impulsando el principio de “prioridad europea” en el desarrollo tecnológico, especialmente en las licitaciones públicas y las compras de los países miembros.
Reacia a ceder terreno en el ámbito digital a otras grandes potencias, la UE promueve infraestructuras digitales independientes, aumenta la competitividad tecnológica y refuerza la seguridad de los datos en Europa. La Comisión Europea planea lanzar una campaña para atraer inversiones y construir megafábricas de IA. La agencia llevará a cabo amplias consultas con los Estados miembros, el Grupo del Banco Europeo de Inversiones y otras partes interesadas para establecer un fondo de capital riesgo a gran escala y crear así un sólido recurso financiero que respalde la ambición europea de dominar la tecnología digital.