Proteger a la infancia en el entorno digital, una prioridad global urgente

El entorno digital les permite acceder al conocimiento, estudiar, comunicarse e integrarse en la comunidad con rapidez, además de fomentar su creatividad. Sin embargo, en medio de ese “océano” de información, es fundamental orientarlos y dotarlos de las herramientas necesarias para distinguir los contenidos beneficiosos de aquellos que pueden resultar perjudiciales.

Foto de ilustración (Fuente: VNA)
Foto de ilustración (Fuente: VNA)

La llegada de la inteligencia artificial (IA) expone a los niños a riesgos imprevisibles y plantea la necesidad urgente de adoptar medidas de protección eficaces.

Cada vez proliferan más los contenidos perjudiciales, como la difusión de ideologías extremistas, la incitación a la violencia o las estafas en redes sociales, plataformas de vídeo, aplicaciones de mensajería y videojuegos en línea, que son espacios con los que niños y adolescentes interactúan a diario. Los grupos extremistas suelen explotar los factores psicológicos y emocionales de los menores, así como los algoritmos de las plataformas digitales, para ampliar su alcance y difundir ideologías radicales, lo que representa una grave amenaza para la infancia. En este contexto, es necesario desarrollar programas educativos especializados que impidan que los niños se vean atraídos por conductas violentas o ideologías extremistas en el entorno digital.

A fin de mitigar los efectos negativos del uso masivo y descontrolado de internet por parte de los menores, gobiernos como los de Australia, Indonesia, Malasia y Corea del Sur han considerado promulgar normativas que restrinjan el acceso de los niños a las redes sociales, incluyendo prohibiciones según la edad. La presidenta de la Comisión Europea ha encargado a un grupo de expertos la elaboración de un informe antes del próximo mes de julio sobre las medidas que debería adoptar la Unión Europea para proteger a los menores en el ciberespacio, incluida la posibilidad de prohibir el uso de las redes sociales.

No obstante, prohibir totalmente el acceso a las redes sociales no es una solución óptima, ya que no aborda la raíz del problema. Según los especialistas, establecer límites de edad no modificará los diseños ni los algoritmos de las plataformas. La realidad demuestra que estas prohibiciones se pueden eludir fácilmente y que incluso pueden empujar a los menores hacia entornos digitales más arriesgados y con menor supervisión. Además, una regulación excesiva podría afectar al desarrollo de las competencias digitales y del pensamiento independiente de los jóvenes, ya que las redes sociales desempeñan un papel importante en la construcción de relaciones y el acceso a la información.

Por ello, las medidas de protección deben adaptarse mejor a los comportamientos y hábitos de interacción en línea de las nuevas generaciones. A medida que los niños acceden a Internet a edades cada vez más tempranas, dotarlos de habilidades para identificar riesgos y protegerse en línea es un factor clave para prevenir las cada vez más sofisticadas formas de abuso digital.

También es necesario reforzar la responsabilidad de las grandes empresas tecnológicas en la gestión del ciberespacio. La guía de diez principios para la protección de la infancia en el entorno digital, publicada por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, establece la obligación de garantizar el máximo nivel de protección de los datos de los menores. Según el documento, cuestiones emergentes como el uso de chatbots basados en IA o los diseños con potencial adictivo deben someterse a límites de edad. Al mismo tiempo, es necesario garantizar a los niños el acceso a mecanismos de reparación cuando sus derechos sean vulnerados.

Según el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, los Estados deben exigir a las empresas tecnológicas que incorporen la seguridad infantil desde la fase de diseño de los productos, pues muchos de los daños que sufren los menores en línea son consecuencia directa de determinadas decisiones de diseño y modelos de negocio de las plataformas digitales. Funciones como la reproducción automática de vídeos o las notificaciones constantes pueden incrementar el nivel de riesgo para los niños.

Los beneficios que ofrece internet, acompañados de los peligros latentes del ciberespacio, convierten su uso en un arma de doble filo para la infancia. Más que nunca, los niños necesitan escudos de protección eficaces en el entorno digital. Los expertos coinciden en que la educación en competencias digitales, tanto para los padres como para los propios menores, debe ser una prioridad urgente.

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