El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la suspensión del plan de ataque contra Irán previsto para el 19 de mayo, tras recibir una solicitud de “aplazamiento temporal” del emir de Catar, el príncipe heredero de Arabia Saudí y el presidente de los Emiratos Árabes Unidos.
Tras recibir la señal urgente de los líderes de estos tres aliados cercanos del Golfo, el mandatario estadounidense ordenó inmediatamente al secretario de Defensa, Pete Hegseth, y al jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Daniel Caine, que no ejecutaran el ataque planeado contra Irán. Según las autoridades del Golfo, las negociaciones de paz avanzan y podrían desembocar en un acuerdo aceptable para Estados Unidos, Irán y la región.
Sin embargo, algunos expertos dudan de la sinceridad de las declaraciones de Trump, al no observar indicios concretos de preparativos militares estadounidenses para un ataque el 19 de mayo.
Por su parte, Irán ha enviado un nuevo plan de paz de catorce puntos a través de Pakistán, según informó Ebrahim Azizi, presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento. El documento incluye ajustes centrados en las negociaciones para poner fin al conflicto y medidas para construir confianza por parte de Washington.
En respuesta, Estados Unidos decidió suspender temporalmente algunas sanciones relacionadas con el sector petrolero iraní mientras duren las negociaciones, en lugar de mantener exclusivamente la política de presión sobre la República Islámica. Teherán valoró positivamente este gesto de buena voluntad.
No obstante, las diferencias entre Washington y Teherán distan de estar resueltas. El principal obstáculo sigue siendo el programa nuclear. Mientras Estados Unidos insiste en que Irán no debe enriquecer uranio, ni siquiera con fines civiles, la República Islámica sostiene que este derecho es inegociable.
Irán ha expresado su decepción por la falta de concesiones por parte de Estados Unidos respecto a las propuestas iraníes para reducir las tensiones. Washington exige que Teherán mantenga operativa solo una instalación nuclear y transfiera a Estados Unidos todo el uranio enriquecido de alto nivel, unas condiciones que Irán ha rechazado categóricamente. En su plan de catorce puntos, Teherán propone trasladar el uranio a Rusia en lugar de a Estados Unidos.
Asimismo, ha manifestado su insatisfacción ante la falta de avances en el levantamiento del bloqueo de activos iraníes en el extranjero y ante la negativa estadounidense a aceptar compensaciones por los daños derivados del conflicto.
Entretanto, la comunidad internacional sigue impulsando esfuerzos de mediación. El ministro de Asuntos Exteriores de Egipto mantuvo conversaciones telefónicas por separado con sus homólogos de Pakistán, Catar y Arabia Saudí. Todas las partes coincidieron en que la diplomacia es la única vía para poner fin a la crisis que amenaza la estabilidad y la seguridad regionales.
El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, también mantuvo una conversación telefónica con su homólogo catarí, Mohammed Al-Thani, acerca de los esfuerzos de mediación relacionados con el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Ambas partes subrayaron la importancia de reanudar el diálogo para alcanzar acuerdos que permitan estabilizar la situación, y pidieron que se prioricen las soluciones diplomáticas y políticas para evitar el riesgo de una escalada militar en la región.
Los analistas consideran que se dan las condiciones para las negociaciones, incluido un alto el fuego, contactos diplomáticos y esfuerzos de mediación internacional. Sin embargo, la llave para abrir la puerta de la paz en Oriente Medio sigue estando en manos de Estados Unidos e Irán.