Situado en un castizo condominio de Hanói, el Espacio psicológico-artístico de Bao Sang (PSY) ofrece talleres de sanación a través de la pintura y las artes plásticas. Lejos de buscar la perfección técnica y productos impecables, se anima a los participantes a observar su interior y expresar emociones con colores, figuras y brochazos.
Cuando las artes dejan de ser mero objeto de disfrute
En los últimos años, se ha observado una progresiva incorporación de las artes plásticas y la pintura en diversos entornos de atención médica como medio de expresión y autorreflexión. En PSY, los talleres de este estilo suelen ofrecerse libres de ruido y con todos materiales disponibles.
Durante la actividad, el instructor observa la selección de colores y las técnicas de modelado y expresión de los participantes, para profundizar en su contenido cuando finalicen las obras. De este modo, cada obra refleja el mundo interior del creador y, a la vez, permite descifrar su estado psicológico.
El modelo terapéutico PSY, activo desde 2024, se basa en la incorporación de la psicología y el arte al cuidado de la salud mental. Muchas de sus actividades son gratuitas para jóvenes con estrés psicológico, niños con trastorno del espectro autista, niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y mujeres que necesitan apoyo mental y conexión con la comunidad.
De acuerdo con la cofundadora y directora del centro, Nguyen Thi Phuong Thao, muchos remedios convencionales provocaban que la persona reviviera el trauma y las causas del estrés, por lo que quedaran atrapada en las emociones negativas.
“En Bao Sang, esperamos que los participantes, especialmente los jóvenes que se enfrentan a una presión tan inmensa, encuentren una sensación de seguridad en su propio ser a través de los colores, las formas y los materiales artesanales, con el fin de sanar desde dentro, sin depender de nadie ni de ningún método", dijo.
Además de talleres, el centro despliega diversas actividades comunitarias, tales como un club de arte para niños autistas y una exposición titulada “Estación de las emociones”.
Por tal vía, las artes no solo se experimentan como una forma de creatividad, sino que también se convierten en una herramienta capaz de enlazar y atender emocionalmente a la comunidad.
La creatividad como medio de atesorar las propias esencias
En medio de una miríada de opciones de ocio y relajación elegidas por los jóvenes, la terapia a través de la pintura en Bao Sang poco a poco se va abriendo camino. Su atractivo consiste en no ofrecer soluciones pasajeras a crisis anímicas, sino en llegar al fondo del mundo interior.
Los brochazos, ya sean retóricos o garabatos, coloridos o monocromáticos, son una forma natural de expresar emociones. Es el medio idóneo para que los asistentes exterioricen sus sentimientos y deseos.
Aun así, no todos los visitantes salen con el trabajo hecho. Están invitados a volver y terminarlos en otro momento, es decir, cuando se permitan enfrentarse a sus emociones con mayor honestidad. Como se ha mencionado, el valor de estas sesiones radica más en el proceso de abrir el corazón que en la creación en sí.
En otras palabras, frente al ritmo frenético de la vida diaria, muchos no necesitan una solución universal, sino tal vez momentos de silencio para ser sinceros con sus propios sentimientos.