Japón y Corea del Sur: dejar atrás el pasado y mirar hacia el futuro

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, inició el 19 de mayo una visita a Corea del Sur para reunirse con el presidente Lee Jae Myung en una cumbre con el propósito de dejar atrás un período de frialdad en las relaciones bilaterales, superar las diferencias y fortalecer la cooperación frente a diversos desafíos estratégicos.

Según la Oficina Presidencial surcoreana, Takaichi visitará Andong, la tierra natal del presidente Lee Jae Myung. Este gesto es considerado una muestra de reciprocidad diplomática, pues ella lo recibió en su terruño cuando el mandatario visitó Japón a inicios de año.

Aunque no se trata de una visita de Estado, la Oficina Presidencial de Corea del Sur informó que Seúl ofrecerá a la dirigente japonesa el más alto nivel de protocolo reservado habitualmente a jefes de Estado extranjeros. Esta excepción refleja la importancia que concede Corea del Sur a sus vínculos con Japón, un socio con el que comparte numerosos intereses estratégicos.

Debido a la cercanía geográfica y a las heridas históricas ocurridas en el período 1910-1945, las relaciones entre Japón y Corea del Sur han atravesado múltiples altibajos e incluso etapas de fuerte deterioro.

Sin embargo, en los últimos años las dos naciones han abierto una etapa orientada al fortalecimiento de la cooperación sustantiva y al desarrollo de relaciones con visión de futuro. El presidente Lee Jae Myung afirmó que, en lugar de quedarse anclados en el pasado, Seúl y Tokio deben abrir un nuevo capítulo en sus relaciones.

Tras asumir el cargo en 2025, Lee Jae Myung eligió Japón como primer destino de su agenda exterior. La visita de Takaichi es el tercer encuentro de alto nivel entre los dos países en menos de ocho meses.

A través de estos intercambios frecuentes, Tokio y Seúl desean transmitir un mensaje inequívoco: aunque no ignoran las cuestiones históricas, tampoco permitirán que las diferencias del pasado obstaculicen la cooperación bilateral mutuamente beneficiosa.

Se espera que la visita de la primera ministra japonesa consolide la confianza política y posibilite resultados concretos en la cooperación binacional.

En la reunión del 19 de mayo las partes prevén acordar acciones dirigidas a fortalecer la cooperación en comercio, tecnología y asuntos sociales, así como intercambiar opiniones sobre temas internacionales de interés común, entre ellos el conflicto en Oriente Medio, la seguridad energética y las cadenas globales de suministro.

Analistas consideran que Japón y Corea del Sur tienen múltiples razones para estrechar sus vínculos, especialmente cuando la economía mundial se ve afectada por las tensiones en Oriente Medio.

Ambas economías dependen en gran medida de las importaciones de petróleo crudo procedentes de esa región. El conflicto entre Estados Unidos e Irán y sus repercusiones sobre el mercado energético mundial han generado importantes desafíos para Tokio y Seúl. En este contexto, la cooperación para garantizar la seguridad económica y mantener estables las cadenas de suministro se ha convertido en una necesidad urgente para las dos economías del noreste asiático.

La reunión también podría servir para limar asperezas relacionadas con la aspiración de Corea del Sur de incorporarse al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico. Japón es uno de los miembros más influyentes de este bloque comercial. Por ello, el respaldo de Tokio podría facilitar las aspiraciones de Seúl de integrarse a un mercado de cerca de 600 millones de habitantes y que representa cerca del 15 por ciento del Producto Interno Bruto mundial.

Se espera que la visita de Takaichi profundice la confianza y la amistad entre Japón y Corea del Sur. Los avances en la cooperación bilateral podrían convertir a ambos países en un ejemplo de superación de diferencias históricas y de construcción conjunta de un futuro más estable y próspero.

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