Francia y su reinserción en África

La Cumbre “Africa Forward” (África hacia adelante), copresidida por Francia y Kenia, concluyó recientemente con el compromiso de configurar una asociación equilibrada y mutuamente beneficiosa entre París y los países africanos.

Sede de la Unión Africana en Adís Abeba, capital de Etiopía. (Foto: Xinhua/VNA)
Sede de la Unión Africana en Adís Abeba, capital de Etiopía. (Foto: Xinhua/VNA)

Tras haber perdido influencia durante mucho tiempo en el continente africano, Francia está tratando de recuperar terreno mediante la aplicación de estrategias que conlleven una menor presencia militar y una cooperación beneficiosa para ambas partes.

Tal y como denota su lema, la cita puso en el centro de la agenda el desarrollo de África, específicamente en términos de cooperación económica e inversiones. Esto la diferencia de las anteriores, que giraban en torno a la seguridad.

Junto a los debates relativos a finanzas, agricultura, salud, educación, energías, infraestructuras y tecnologías digitales, entre otros temas determinantes para el crecimiento del continente, conviene destacar un foro en el que participaron más de mil 500 empresas procedentes de 50 países.

En palabras del presidente de Francia, Emmanuel Macron, la cumbre planteó un hito en los esfuerzos por revitalizar los nexos bilaterales. No era la primera vez que el mandatario lo intentaba: justo en su primer mandato en el Elíseo anunció una estrategia tendiente a reformular los lazos con África.

Sin embargo, en los últimos tiempos, las relaciones bilaterales no han ido viento en popa como se esperaba. La secuencia de convulsiones políticas en África ha cambiado el panorama geopolítico de la región. La francofobia se ha extendido por varios países otrora colonizados por el imperio francés. Mali, Senegal, Burkina Faso y muchos otros países han roto sus acuerdos de cooperación militar de larga data con Francia, lo que ha ido minando progresivamente la presencia militar de París en una región que alguna vez fue considerada su “patio trasero”.

La influencia de la época colonial francesa en África sigue vigente en aspectos como el idioma, la cultura, la economía y la política. Por lo tanto, el repliegue gradual de las tropas galas tras años de lucha contra los grupos yihadistas hace que muchos analistas se pregunten: ¿qué hará París para recuperar su posición en África?

Al dirigirse a la prensa en el marco de Africa Forward, Macron afirmó que París busca liberarse de la denominada relación “poscolonial”, uvinculada antaño con el concepto de "Françafrique" (Francáfrica), que aludía al intento de Francia de proteger sus intereses en las excolonias africanas. Es decir, su prioridad actual no es consolidar su posición según el antiguo régimen, sino forjar una asociación recíproca.

Para restablecer esas relaciones, es imprescindible adoptar un enfoque equitativo y de respeto mutuo, sobre todo ahora que África ya no es un “continente olvidado”. Retos aparte, ha logrado avances en las sendas de desarrollo.

Según el Fondo Monetario Internacional, África tendrá el mayor número de economías de alto crecimiento en 2026 y pronto se convertirá en un nuevo motor de desarrollo global. También afianzará poco a poco su estatus en el escenario internacional, ya que la Unión Africana se ha convertido en miembro permanente del Grupo de los Veinte.

Pese al cambio de enfoque, el camino no estaría pavimentado de rosas para Francia. África, con sus abundantes recursos minerales, su potencial para el desarrollo de energías limpias y su mano de obra joven, se ha convertido en un territorio objeto de competencia estratégica entre las potencias.

Si no se adapta a la nueva coyuntura, el país europeo corre el riesgo de quedar marginado en un continente donde ejercía una marcada influencia.

Con la participación de más de 30 dirigentes de países, la Cumbre “Africa Forward” fue una ocasión para que Francia promoviera el diálogo y afianzara la cooperación con África. También permitió a ese continente acceder a las inversiones necesarias para fortalecer su economía y abordar los desafíos relacionados con la salud, las infraestructuras y la energía.

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