El conflicto entre Israel y Hezbolá en el Líbano lleva décadas latente, con frecuentes enfrentamientos y tensiones transfronterizas. Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero recrudecieron el conflicto entre Hezbolá e Israel y marcaron el primer enfrentamiento significativo entre ambas partes desde el acuerdo de alto el fuego de 2024. Desde entonces, Israel ha lanzado continuos ataques contra objetivos de Hezbolá en todo el Líbano.
La situación es particularmente grave. Israel lleva a cabo operaciones aéreas y terrestres para avanzar hacia el sur del río Litani con el fin de establecer una zona de amortiguación. Si bien las Fuerzas de Defensa de Israel afirman que esto forma parte de un esfuerzo más amplio para establecer y fortalecer sus líneas de defensa, la comunidad internacional argumenta que el "derecho a la legítima defensa" de Israel no justifica los graves daños humanos y a la infraestructura causados en el Líbano. Desde que Hezbolá se unió a Irán en la guerra contra Israel, han muerto más de dos mil personas y otras seis mil han resultado heridas en el Líbano.
De manera alarmante, apenas unas horas después de que Estados Unidos e Irán anunciaran un alto el fuego de dos semanas el 8 de abril, el ejército israelí lanzó su “mayor ataque coordinado en todo el Líbano”, dirigido contra más de 100 centros de mando e instalaciones militares de Hezbolá. Este masivo ataque aéreo causó la muerte de al menos 254 personas e hirió a mil 165, siendo las zonas residenciales densamente pobladas de la capital, Beirut, las más afectadas. Según el Comité Internacional de Rescate, la escalada del conflicto, junto con los ataques aéreos israelíes y las órdenes de evacuación, ha obligado a huir a 1,3 millones de libaneses. El Programa Mundial de Alimentos advirtió que Líbano se enfrenta a una grave crisis humanitaria y de seguridad alimentaria.
El conflicto entre Hezbolá e Israel ejerce una enorme presión sobre el frágil acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. Las negociaciones entre ambos países para alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto se ven obstaculizadas por las diferencias entre las partes. Durante las conversaciones mantenidas en Pakistán, Irán exigió a Israel que cesara sus ataques contra Hezbolá como parte del acuerdo con Estados Unidos. Sin embargo, tanto Tel Aviv como Washington rechazaron categóricamente esta exigencia. Entretanto, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha insistido en un alto el fuego con Líbano que incluya el desarme de Hezbolá, algo que el grupo militante islamista ha declarado que jamás aceptará.
Ante la negativa de Estados Unidos e Israel de considerar a Hezbolá como parte de un alto el fuego con Irán, la comunidad internacional advierte que la peligrosa escalada en Líbano malogra los esfuerzos diplomáticos regionales e internacionales y exige que un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto incluya un alto el fuego en Líbano. Los líderes de las Naciones Unidas (ONU), los países europeos y regionales enfatizan la necesidad de poner fin a las hostilidades entre Israel y Hezbolá, y sostienen que solo la vía diplomática puede conducir a una solución duradera para la paz regional.
El presidente estadounidense, Donald Trump, también instó a Netanyahu a reducir la intensidad de los ataques aéreos al Líbano para facilitar las negociaciones con Irán. Si bien Estados Unidos e Israel coinciden en que el Líbano no está cubierto por el actual acuerdo de alto el fuego, Trump subrayó que la reducción de las tensiones en el Líbano podría contribuir al éxito de las negociaciones entre Washington y Teherán.
La ONU y los líderes mundiales llamaron a todas las partes a actuar con moderación y recurrir a la vía diplomática en aras de poner fin a la conflagración. Ello incluye la reducción de la escalada del conflicto en el Líbano para evitar que esta peligrosa chispa agudice las tensiones y siga amenazando gravemente la paz y la seguridad regionales.