África: un futuro prometedor fruto de esfuerzos incansables

El Fondo Monetario Internacional (FMI) predice que, para 2026, África tendrá el mayor número de economías de alto crecimiento del mundo, con varios países que crecerán a un ritmo del 6 por ciento. Este prometedor pronóstico para una región que tradicionalmente ha estado rezagada se basa en los incansables esfuerzos de varios gobiernos.

Una vista de la ciudad de Addis Abeba, Etiopía. (Foto tomada el 16 de febrero de 2025: Xinhua)
Una vista de la ciudad de Addis Abeba, Etiopía. (Foto tomada el 16 de febrero de 2025: Xinhua)

Superando los desafíos derivados de conflictos y desastres naturales, numerosos países africanos han hecho ingentes esfuerzos por salir de la pobreza. No obstante, el FMI advierte que estas perspectivas conllevan múltiples riesgos, como los efectos del cambio climático, la inestabilidad política y la creciente carga de la deuda pública que pesa sobre esas naciones.

De acuerdo con el economista Theophilus Acheampong, asesor del Ministerio de Finanzas de Ghana, el 2026 será clave para que las economías africanas impulsen la diversificación, identificando a los sectores de la energía, la minería, la agricultura y los servicios digitales como motores esenciales del crecimiento. Sudán del Sur y Guinea despuntan como los países con mayor crecimiento del continente, con tasas de dos dígitos, impulsadas principalmente por el petróleo y la minería. En África Oriental, según el FMI, las reformas económicas seguirán dando resultados, dado que Uganda, Ruanda y Etiopía alcanzarán un crecimiento promedio del 7 por ciento.

En cuanto a la deuda pública, se estima que los países africanos deberán destinar alrededor de 95 mil millones de dólares al servicio de la deuda en 2026, de los cuales Kenia asignará hasta el 20 por ciento de su gasto presupuestario total. Ante el aumento de los costos de endeudamiento, muchos países africanos esperan una moderación de las tasas de interés globales que alivie la presión financiera.

Sin embargo, los expertos subrayan que la penuria eléctrica sigue siendo un problema crónico que obstaculiza la industrialización en África Central. A pesar de la incorporación de nuevos proyectos de inversión, muchos países africanos continúan figurando entre los de menor acceso a la electricidad a nivel mundial, lo que dificulta gravemente las actividades productivas y comerciales.

El año 2025 fue un hito importante para el sector sanitario africano, con avances históricos en la lucha contra enfermedades tropicales y epidemias mortales.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el continente africano ha logrado progresos sin precedentes en la erradicación de la ceguera, la enfermedad del sueño y la oncocercosis. Las muertes por tuberculosis disminuyeron un 45 por ciento en la última década. Respecto a la malaria, la incorporación exitosa de vacunas en los programas nacionales de inmunización de siete países africanos (Burundi, Uganda, Etiopía, Guinea, Guinea-Bisáu, Malí y Togo) ha contribuido de manera decisiva a prevenir cientos de millones de infecciones y a salvar millones de vidas.

No obstante, el sector sanitario africano sigue enfrentándose a grandes retos, especialmente ante el creciente recorte de la ayuda internacional. La mayor rigidez en la financiación por parte de los donantes ha provocado una reducción de hasta el 70 por ciento de la ayuda oficial al desarrollo destinada a África entre 2021 y 2025, lo que ha interrumpido servicios clave como la vacunación, la prevención y el tratamiento del VIH/SIDA, así como la vigilancia epidemiológica.

La OMS advierte que la interrupción de la ayuda podría tener consecuencias devastadoras, con entre 4 y 10 millones de nuevas infecciones por VIH y hasta 3 millones de muertes para 2030. Aun así, países como Nigeria y Uganda han incrementado sus presupuestos para mantener los tratamientos de los pacientes con VIH/SIDA. Ruanda y Malawi han alcanzado el “Objetivo de Abuja”, consistente en dedicar al menos el 15 por ciento de sus presupuestos al sector sanitario.

Los expertos coinciden en que el objetivo de construir una “África saludable” para 2030 solo podrá hacerse realidad si el continente actúa con firmeza, sostenibilidad y un enfoque decidido en el fortalecimiento de la autosuficiencia sanitaria de cada país.

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