Una estrecha ventana para la paz en Ucrania

Mientras se recrudecen los combates en el campo de batalla de Ucrania, se mantiene entreabierta una estrecha ventana para la diplomacia. No obstante, las contradicciones y los tira y afloja en torno a los intereses estratégicos de las partes siguen siendo un gran obstáculo que impide que los esfuerzos por alcanzar la paz logren avances sustanciales y decisivos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (derecha), y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, durante una rueda de prensa conjunta en la Base Elmendorf-Richardson, en Anchorage, estado estadounidense de Alaska, el 15 de agosto de 2025. (Foto: VNA)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (derecha), y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, durante una rueda de prensa conjunta en la Base Elmendorf-Richardson, en Anchorage, estado estadounidense de Alaska, el 15 de agosto de 2025. (Foto: VNA)

El año 2025 fue testigo de un cambio significativo en el panorama del conflicto en Ucrania, que ya dura casi cuatro años, principalmente debido a los ajustes en la política de Estados Unidos tras el regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca. Desde comienzos de 2026, los esfuerzos diplomáticos entre Estados Unidos, Ucrania y Europa se han intensificado. Sin embargo, el escalamiento de los combates, los cálculos de intereses estratégicos y la falta de confianza entre las partes están obstaculizando los intentos de reconciliación. Ucrania afronta un invierno riguroso y ha tenido que declarar el estado de emergencia en el sector energético debido al impacto de los ataques contra infraestructuras energéticas. Desde octubre de 2025, se han producido apagones generalizados de forma continua en todo el país ribereño del mar Negro.

En medio de declaraciones dispersas de alto el fuego y de fuertes enfrentamientos en algunas zonas, los esfuerzos de diálogo siguen impulsándose en el frente diplomático, pero no han logrado superar la mayor divergencia y “línea roja” tanto para Rusia como para Ucrania: la cuestión territorial. El presidente ruso, Vladímir Putin, exige que Kiev retire sus tropas de las regiones del este y del sur de Ucrania como condición para cualquier discusión sobre un alto el fuego. Ucrania, por su parte, rechaza cualquier acuerdo de paz impuesto por la fuerza y ha reiterado que la cesión de territorio es un asunto no negociable.

Estas posturas tan diferentes hacen que sea muy complicado llegar a un acuerdo que satisfaga a los dos. Esta es también la razón por la cual el plan de paz de 28 puntos propuesto por Estados Unidos en noviembre de 2025 -actualmente reducido a 20-, aún no ha sido aprobado por las partes. A ello se suma que los líderes de Rusia y Ucrania se enfrentan a una fuerte presión política interna y asumirían riesgos políticos si hicieran demasiadas concesiones en materia de soberanía territorial.

El proceso de paz depende no solo de las decisiones de Rusia y Ucrania, sino también se ve influenciado por los complejos intereses estratégicos de todas las partes involucradas, en particular Estados Unidos y la Unión Europea (UE). Esto se refleja claramente en las controversias en torno al plan de paz de 28 puntos propuesto por Washington. Ante la preocupación de que contenga elementos favorables a Rusia, la UE ha acelerado sus esfuerzos diplomáticos con Ucrania y han propuesto modificaciones al plan. Sin embargo, Rusia se opone a esta versión revisada por considerar que no responde a las preocupaciones de Moscú y que aún presenta numerosas divergencias con su postura. La UE teme que la seguridad europea se vea gravemente afectada por la evolución del conflicto en Ucrania, mientras Estados Unidos busca avanzar rápidamente hacia el fin del conflicto para reducir los recursos destinados al apoyo a Kiev y priorizar sus propios intereses. Dada su enorme influencia sobre la arquitectura de seguridad europea y el orden internacional, la guerra en Ucrania claramente no es un asunto exclusivo de Moscú y Kiev.

A pesar de mantener una postura firme, Rusia ha dejado recientemente abierta la puerta al diálogo para resolver el conflicto. El Kremlin ha señalado que el margen para alcanzar un acuerdo se está reduciendo y que ha llegado el momento en que Ucrania debe adoptar decisiones políticas adecuadas para impulsar el proceso de solución del conflicto.

Se han planteado diversos escenarios sobre la situación en Ucrania en 2026, entre ellos uno que prevé que Estados Unidos aumente la presión para obligar a ambas partes a reducir rápidamente la escalada de tensiones, lo que podría conducir a un alto el fuego temporal. Este escenario resulta más probable en el contexto de la proximidad de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos y del aumento constante de las pérdidas de las partes en el campo de batalla. La puerta para las negociaciones permanece abierta, lo que genera esperanzas de encontrar una salida a esta prolongada y costosa guerra.

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