Bajo el lema “Un espíritu de diálogo”, este año la reunión del Foro Económico Mundial (FEM) plantea como una necesidad urgente el entendimiento considerando el cúmulo de retos que encara el mundo, sobre todo una creciente tendencia a la confrontación en las relaciones internacionales.
Al Foro de Davos 2026 acuden un número récord de unos 400 líderes políticos, entre ellos casi 65 jefes de Estado y de Gobierno, así como cerca de 850 directivos y ejecutivos empresariales, cien empresas emergentes y líderes tecnológicos.
Nacido en 1971 como un encuentro entre la comunidad empresarial, el FEM se convirtió en un inusual espacio de diálogo global, pues permite a las potencias, las regiones y los expertos en diferentes terrenos conversar cara a cara. Pese a su notoriedad como una “plática elitista”, la edición de este año se ha configurado como un escenario donde los líderes políticos y las figuras más destacadas del sector empresarial y tecnológico puedan buscar soluciones a numerosas cuestiones de importancia, en medio de un crispado contexto geopolítico.
Este año la agenda del FEM gira en torno a cinco ejes: el ambiente geopolítico, la inteligencia artificial, el clima, los recursos en función del crecimiento económico y el capital humano. La participación de verdaderos “pesos pesados” de los campos de tecnología, finanzas, energías y bienes de consumo deja entrever la preponderancia de esas áreas.
Aparte de la tecnología y la inteligencia artificial, los aranceles y la seguridad de las regiones caldean los debates. La presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los dirigentes nacionales del Grupo de los Siete viene acaparando la atención a causa del recrudecimiento de fricciones entre la potencia norteamericana y sus aliados de Occidente debido a la controvertida política exterior de Washington.
El mundo vive agudas conmociones en diversos aspectos; la más reciente es la amenaza de represalias comerciales entre Estados Unidos y Europa. Esto tiene que ver con la advertencia de Washington de imponer aranceles a varios países del Viejo Continente debido a su discordia sobre el tema de Groenlandia. Tal contexto pone de realce la urgencia de promover el espíritu de diálogo del FEM a fin de salvar los grandes obstáculos que hay en el camino.
El informe “Barómetro de Cooperación Mundial 2026” del FEM confirmó la posibilidad de recuperar la cooperación global sin temer las dificultades planteadas al multilateralismo. Sin embargo, también señaló que esto no es suficiente para hacer frente a los mayores desafíos en materia de economía, seguridad y medio ambiente.
En medio de un tenso escenario político internacional salpicado por la escalada de conflictos y tensiones, la feroz competencia por el poder entre las grandes potencias, el resurgimiento del populismo y el proteccionismo, y la disminución de la fe en el multilateralismo y la globalización, es esencial que el FEM 2026 responda a su lema de fortalecer el espíritu del diálogo.