La grieta y la válvula del oleoducto

El conflicto en Ucrania entró en su quinto año sin vislumbrarse esperanza alguna de que termine. Una reciente resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas llamó a un alto el fuego inmediato e incondicional, pero el conflicto ha dejado al descubierto grietas en el propio seno de Europa.

Instalación de almacenamiento de gas natural en Zsana, Hungría. (Foto: Xinhua/VNA)
Instalación de almacenamiento de gas natural en Zsana, Hungría. (Foto: Xinhua/VNA)

Hungría declaró su veto a la propuesta de la Unión Europea (UE) sobre el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, así como a la nueva línea de crédito de 90 mil millones de euros que la UE destinaría a Ucrania. La postura firme de Budapest muestra las constantes fisuras dentro de la propia UE cuatro años después del inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania.

Al intervenir en la reunión del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la UE en Bruselas (Bélgica), el ministro de Asuntos Exteriores de Hungría,Peter Szijjártó, afirmó que Budapest no apoya el nuevo paquete de sanciones contra Moscú ni el préstamo militar a Kiev.

Budapest ha manifestado en repetidas ocasiones su descontento por el hecho de que Ucrania haya “cerrado la válvula” del oleoducto Druzhba que transporta petróleo desde Rusia hacia Europa Central. Se trata de una ruta clave de suministro de crudo a Hungría y Eslovaquia, países que habían sido eximidos temporalmente de la prohibición de la UE de importar petróleo ruso para dar tiempo a los Estados centroeuropeos sin litoral a encontrar fuentes alternativas.

Aunque Kiev explicó que la suspensión del tránsito de petróleo a través de Druzhba se debió a causas técnicas y de fuerza mayor, Budapest afirmó que Ucrania cerró la válvula deliberadamente por razones políticas. Szijjártó subrayó que la interrupción del suministro amenaza la seguridad energética de Hungría y acusó a Ucrania de usar el corte para ejercer presión en función de sus objetivos políticos. Budapest respondió suspendiendo el suministro de diésel a Ucrania, pese a que esta fuente representa hasta el 10 por ciento del consumo de diésel de Kiev.

En apoyo a Hungría, Eslovaquia “echó más leña al fuego” al anunciar la suspensión del suministro de electricidad a Ucrania. La decisión de Bratislava dejó a Kiev en una situación crítica puesto que enfrenta una grave escasez de electricidad para sostener la producción y la calefacción de la población durante el crudo invierno. Eslovaquia advirtió además que podría aplicar represalias más severas, incluida la posibilidad de obstaculizar el proceso de adhesión de Ucrania a la UE.

Además, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, condicionó la reanudación del suministro eléctrico al restablecimiento del funcionamiento del oleoducto Druzhba.

Las medidas inesperadas de Hungría y Eslovaquia suscitaron inmediatas reacciones en varios Estados miembros de la UE. El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, expresó su sorpresa ante la postura de los dos países centroeuropeos y señaló que intentará persuadirlos para que reconsideren su posición.

La alta representante de la UE para asuntos exteriores y política de seguridad, Kaja Kallas, admitió que las posibilidades de alcanzar un consenso sobre el paquete de sanciones contra Rusia no son altas debido al veto de Hungría y Eslovaquia, pero afirmó que la familia europea no se rendirá.

Por su parte, la portavoz de la Comisión Europea, Paula Pinho, subrayó que los compromisos alcanzados a nivel de liderazgo deben ser respetados.

El vigésimo paquete de sanciones de la UE contra Rusia, que parecía estar a punto de aprobarse, se ha topado con un obstáculo difícil de superar.

Las contradicciones internas en la UE no son una novedad. Entre las grietas típicas de esta alianza se pueden enumerar la implementación del acuerdo del Brexit, la gestión y acogida de migrantes irregulares, la falta de sincronización en la reapertura de fronteras tras la pandemia de la Covid-19 y las diferencias de enfoque entre Alemania y Francia en numerosos asuntos internos y externos del bloque.

Desde el estallido del conflicto en Ucrania en 2022, la situación de “cada uno por su lado” entre los países de la UE respecto a los asuntos del bloque, así como a los intereses particulares de cada miembro, se ha hecho aún más evidente. Sin embargo, los analistas consideran que esta vez la grieta podría cerrarse si se satisfacen los intereses de Hungría y Eslovaquia.

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