Antes de que sea demasiado tarde: COP31 y urgente necesidad de salvar a naciones insulares del aumento del nivel del mar

En medio del cambio climático extremo, la agenda de la 31ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31) concita una creciente atención internacional. Uno de los temas destacados es la urgente necesidad de encontrar soluciones efectivas para salvar a las naciones insulares de la amenaza de desaparición.

Asistentes a la COP30 en Belém, Brasil, el 10 de noviembre de 2025. (Foto: Xinhua)
Asistentes a la COP30 en Belém, Brasil, el 10 de noviembre de 2025. (Foto: Xinhua)

En medio de los esfuerzos mundiales por abordar el cambio climático, la COP31 se considera fundamental no solo por los compromisos para reducir las emisiones y llevar a cabo la transición energética, sino también para garantizar la supervivencia de las naciones situadas en primera línea del cambio climático.

En naciones insulares como Tuvalu, Kiribati y las Maldivas, el aumento del nivel del mar, las tormentas cada vez más intensas, la disminución de los recursos de agua dulce y el deterioro de la infraestructura están poniendo en peligro la vida de sus habitantes. Algunas islas incluso se enfrentan al riesgo de quedar sumergidas, lo que plantea cuestiones jurídicas cruciales sobre si seguirán considerándose Estados si su territorio desaparece.

Expertos internacionales argumentan que lo usual es que los Estados son reconocidos sobre la base de elementos esenciales como población, territorio, gobierno independiente y capacidad de participar en las relaciones internacionales. En la práctica, la existencia de un Estado no queda invalidada cuando ciertos elementos se deterioran, como en el caso de la ausencia de un gobierno eficaz. Pero los desafíos que plantea el calentamiento global son completamente diferente: el riesgo de perder territorio debido al aumento del nivel del mar no tiene precedentes y es extremadamente grave.

A la esperan de ajustes necesarios y más claros del sistema jurídico internacional, las naciones insulares siguen esforzándose por encontrar una solución. Tuvalu ha firmado un tratado con Australia para garantizar el mantenimiento de su estatus nacional, a pesar de los impactos del cambio climático. Australia se ha comprometido a acoger a los tuvaluanos que deseen emigrar y comenzar una nueva vida en un lugar más seguro.

Paralelamente Tuvalu está emprendiendo un camino sin precedentes: la digitalización. Se espera que la digitalización de los servicios gubernamentales, así como la creación de su territorio y la preservación de su cultura en plataformas digitales, contribuyan a mantener su identidad nacional. La idea de convertirse en una “nación digital” es novedosa, pero también plantea muchas preocupaciones. Preservar la cultura en línea sin duda puede ayudar a mantener la identidad, pero difícilmente puede reemplazar la memoria histórica y el vínculo sagrado entre las personas y su Patria.

En Kiribati, el gobierno se ha preparado para reubicar a los residentes, llegando incluso a comprar tierras en el extranjero como último recurso para asegurar su futuro. Maldivas, por otro lado, ha optado por soluciones de ingeniería, experimentando con la elevación de sus islas para combatir la subida del nivel del mar.

Incluso países con ubicaciones más favorables, como Fiyi, se ven amenazados por la subida del nivel del mar y los cambios en los patrones climáticos, lo que obliga a las comunidades a reubicarse. Las inundaciones, las enfermedades y las presiones económicas se están convirtiendo en parte de la vida cotidiana.

Lo paradójico es que las naciones insulares, las que menos gases de efecto invernadero emiten, son las que soportan la mayor carga. Este contrasentido subraya la urgente necesidad de justicia climática y aumenta las expectativas para la COP31, prevista para noviembre en Turquía. Esa será una nueva ocasión para fomentar compromisos más firmes y mecanismos de rendición de cuentas más claros y, lo que es más importante, ayudar a que no se ignoren las voces de las naciones vulnerables.

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