Iniciadas en 2007, las negociaciones del TLC entre la UE y la India se estancaron en varias ocasiones debido a desacuerdos sobre aranceles, acceso a mercados y normas técnicas. Las negociaciones estuvieron prácticamente paralizadas durante casi una década antes de reanudarse y lograr avances significativos en los últimos años.
Según los expertos, varios factores llevaron a la India y a la UE a acelerar las negociaciones tras años de estancamiento. En primer lugar, existen claros beneficios económicos. La UE es el principal inversor y el mayor socio comercial de bienes, con casi el 17 por ciento de las exportaciones totales del gigante surasiático. Además, seis mil empresas de la UE operan en la India. Aunque el comercio bilateral ha crecido significativamente en la última década, alcanzando los 136 mil millones de dólares en el año fiscal 2024-2025, aún existe un enorme potencial de cooperación.
Se espera que el TLC entre la India y la UE elimine gradualmente las barreras arancelarias y permita a renglones clave de la UE -como automóviles, vino y productos industriales-, un mayor acceso al enorme mercado indio. Mientras, la UE está preparada para recibir productos textiles, químicos, farmacéuticos y electrónicos de Nueva Delhi. Esta es una oportunidad para que ambas economías mejoren su competitividad, aseguren las cadenas de suministro y fortalezcan su resiliencia ante las perturbaciones causadas por el proteccionismo.
La alta representante de la UE para la Seguridad y la Política Exterior, Kaja Kallas, ha señalado que las partes estrechan lazos en un momento en que el orden internacional basado en normas está sufriendo una presión sin precedentes. La nueva política arancelaria estadounidense ha causado considerables turbulencias en ambas economías. Nueva Delhi sigue negociando un nuevo acuerdo comercial con Washington y actualmente enfrenta aranceles de hasta el 50 por ciento sobre las exportaciones de bienes a Estados Unidos. Por su parte, la UE también experimenta tensiones en sus relaciones con Estados Unidos, su socio transatlántico tradicional.
En este contexto, ampliar las redes comerciales y diversificar las cadenas de suministro ya no es una opción, sino una necesidad apremiante tanto para la India como para la UE. En general, a pesar de las diferencias de opinión sobre muchos temas, la UE y la India comparten varios intereses fundamentales. De hecho, para Nueva Delhi, la UE sigue siendo un mercado prometedor con aproximadamente 450 millones de habitantes. Mientras tanto, la India, el país más poblado del mundo con un crecimiento económico impresionante, también tiene un atractivo especial para Europa. Por lo tanto, ambas partes han decidido dejar de lado sus diferencias y encontrar puntos en común en aras de cooperar en pos de objetivos de desarrollo compartidos.
El TLC recién acordado también se alinea con las políticas de diplomacia económica que ejercen tanto la India como la UE. En los últimos tiempos, Nueva Delhi firmó acuerdos de libre comercio con socios como el Reino Unido, Omán y Nueva Zelanda, estableciendo así una amplia red de TLC. La UE también suscribió un acuerdo comercial a gran escala con el Mercado Común del Sur y varios otros países. Siguiendo esta tendencia, el TLC entre la India y la UE promete tender un nuevo puente de cooperación y ayudar a los signatarios a expandir sus mercados y amortiguar la presión de la creciente ola de proteccionismo.
El TLC entre la India y la UE ha contribuido a configurar una nueva tendencia en el comercio mundial al ajustar las estrategias de desarrollo hacia la diversificación, ampliar las redes comerciales y de inversión, reducir la dependencia de unos pocos socios principales y, por lo tanto, mejorar la resiliencia de la economía ante los desafíos globales.