Reforzar la seguridad sanitaria global

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de África han formalizado su cooperación mediante la firma de un primer memorando de entendimiento.

Sede del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades en Estocolmo, capital de Suecia. (Foto: Xinhua)
Sede del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades en Estocolmo, capital de Suecia. (Foto: Xinhua)

Ese hecho es considerado un punto de inflexión al marcar el comienzo de una etapa de cooperación más profunda entre los organismos sanitarios de ambos continentes para abordar los desafíos mundiales del sector.

En la ceremonia de firma, efectuada en Adís Abeba (capital de Etiopía) entre la directora del ECDC, Pamela Rendi Wagner, y el director general de los CDC de África, Jean Kaseya, ambas partes pusieron de relieve la creciente interrelación entre la seguridad sanitaria de las regiones. Desafíos como las enfermedades infecciosas, la resistencia a los antimicrobianos y las amenazas emergentes para la salud requieren una estrecha coordinación entre los países, indicaron.

En ese contexto, el documento marca un importante avance para la seguridad sanitaria en Europa, África y el resto del mundo, y sentará las bases para una cooperación más fructífera entre las agencias signatarias.

Las relaciones entre el ECDC y los CDC de África se han forjado en los últimos más de 10 años a través de numerosos programas de asistencia técnica e intercambios profesionales. Con la firma del memorando, estas relaciones se han formalizado, lo que ha dado como fruto una base jurídica y un alcance más amplio de coordinación en áreas clave de la salud pública que beneficiarán a la seguridad sanitaria de ambos continentes.

En virtud del acuerdo, las partes fortalecerán la cooperación en materia de vigilancia de enfermedades, evaluación de riesgos y preparación para la respuesta a las emergencias en un plazo de cinco años. Se ocuparán igualmente de monitorizar las amenazas sanitarias emergentes o reemergentes, controlar las enfermedades prevenibles por vacunación e intensificar los esfuerzos contra la RAM, uno de los mayores retos sanitarios en la actualidad.

Otras actividades conjuntas incluyen el intercambio frecuente de datos epidemiológicos, la programación de modelos predictivos, y la implementación de programas de capacitación y de desarrollo de recursos humanos en salud pública para ayudar a los países a aumentar su capacidad de detección y respuesta a las crisis en este campo.

En mayo se pondrá en marcha un programa de acción en el marco de la iniciativa de “Equipo Europa”, enfocada en combatir la RAM y consolidar el enfoque de “Una salud”, que da créditos a la estrecha interdependencia entre la salud humana, animal y medioambiental.

La cooperación médica con África no solo entraña fines humanitarios, sino también coadyuva a proteger la seguridad y la estabilidad de Europa. A cambio, el continente africano obtendrá acceso a tecnologías y vacunas,podrá equipar mejor a sus expertos y avanzará en la creación de un sistema sanitario autónomo. Es una situación en la que todos ganan.

Las epidemias prolongadas suelen provocar recesión económica e inestabilidad política en los países africanos. La asistencia sanitaria in situ ayuda a mantener la estabilidad social y reducir las oleadas migratorias hacia las fronteras europeas. Una África sana también garantiza el bienestar de la cadena de suministro de materias primas, por lo que los flujos comerciales hacia Europa no se verán interrumpidos por confinamientos o embargos médicos.

África es un foco de la competencia geopolítica entre las principales potencias. Mediante proyectos como el citado “Equipo Europa”, la Unión Europea aspira a probarse como socio confiable, sostenible y respetuoso a la soberanía sanitaria de África en lugar de modelos de solidaridad a corto plazo.

La oficialización de los lazos bicontinentales será provechosa, además, en lo referente a la sincronización de las normas sanitarias, los procedimientos de cuarentena y la normativa aplicable al sector de los productos farmacéuticos. Esto facilitará la entrada de las empresas farmacéuticas europeas en el mercado africano.

Para Europa, esta cooperación es necesaria también para establecer un sistema de vigilancia uniforme de la RAM; controlar el abuso de antibióticos en África; impedir la propagación global, por conducto del tránsito de personas y del comercio de mercancías, de superbacterias resistentes a medicamentos, así como asegurar la eficacia de los antibióticos disponibles en todo el mundo.

Desde el punto de vista de expertos, en un mundo cada vez más globalizado, iniciativas de colaboración como la referida adquirirán un papel prominente en el fortalecimiento de la seguridad sanitaria mundial. Siempre y cuando los entes de este ámbito de diversas regiones se apoyen más activamente en el intercambio de información, el análisis de riesgos y la coordinación de respuestas, se incrementarían las garantías de protección de las comunidades frente a las amenazas epidemiológicas.

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