El nuevo año escolar de los estudiantes de primaria en Corea del Sur comienza en marzo. Sin embargo, este año, en lugar de un ambiente animado para recibir a los nuevos alumnos, muchas escuelas se han visto obligadas a organizar una “ceremonia de apertura solitaria”.
Según el periódico Chosun Daily, 21 escuelas primarias de la provincia de Gangwon solo recibieron a un estudiante nuevo. Otras más de 20 ni siquiera organizaron ceremonias de ingreso porque ningún alumno se matriculó.
Lo preocupante es que esta situación se está volviendo generalizada en Corea del Sur. El Ministerio de Educación informó que en el inicio del curso escolar 2026, 210 escuelas primarias no recibieron estudiantes nuevos, un aumento del 81 por ciento respecto a hace cinco años.
La falta de estudiantes no solo se da en zonas poco pobladas, sino también en varias grandes ciudades. Por primera vez, algunas escuelas de ciudades como Seúl y Gwangju no tuvieron alumnos de primer curso. Esta situación es la consecuencia inevitable de la prolongada crisis de baja natalidad que atraviesa Corea del Sur, que en 2023 alcanzó el nivel más bajo del mundo.
Aunque 2025 fue el segundo año consecutivo en el que la tasa de natalidad está en aumento, Corea del Sur sigue siendo el único país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos con una tasa de natalidad inferior a un hijo por mujer.
Esta cifra está muy por debajo del nivel de 2,1 hijos por mujer necesario para mantener una población estable sin recurrir a la inmigración.
La crisis demográfica se ha convertido en un gran riesgo para los esfuerzos por impulsar el crecimiento de la cuarta economía más grande de Asia, ya que muchos vacíos en el mercado laboral no pueden ser cubiertos.
Según el Instituto de Información sobre el Empleo en Corea, el país podría enfrentar una escasez de 820 mil trabajadores en 2033. La reducción de la fuerza laboral significa que el crecimiento económico y la productividad laboral corren el riesgo de disminuir.
El gobernador del Banco Central de Corea del Sur, Rhee Chang Yong, advirtió que la tasa de natalidad extremadamente baja podría provocar que la economía surcoreana registre un crecimiento negativo después de 2050. Para revertir esta tendencia, Corea del Sur ha implementado diversas medidas en los últimos años.
En 2025, se destinaron decenas de billones de wones a programas para aumentar la natalidad, como reducir la carga económica de tener y criar hijos y apoyar a las mujeres para que puedan compaginar el trabajo y la vida familiar.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de muchos años, la población envejecida sigue siendo un “dolor persistente” en la sociedad de este país asiático.
Los analistas consideran que las preocupaciones permanentes por el alto precio de la vivienda, los elevados costos de la educación, la presión laboral y el papel tradicional que coloca sobre las mujeres la carga del cuidado de los hijos son las principales razones por las que muchos jóvenes retrasan el matrimonio y la maternidad o paternidad.
En consecuencia, este no es un problema que pueda resolverse de la noche a la mañana.
Atraer trabajadores extranjeros ha sido identificado por Seúl como un factor importante para equilibrar los recursos humanos necesarios al desarrollo económico. Recientemente Corea del Sur anunció la Estrategia Futura de la Política de Inmigración hasta 2030, que tiene como objetivo redefinir la inmigración como un pilar clave de la estrategia nacional de desarrollo a mediano y largo plazo.
Uno de los puntos destacados de la nueva estrategia es la ampliación del programa de “visa de primera categoría”, antes solo aplicable a expertos en campos de alta tecnología como inteligencia artificial, robótica y semiconductores.
Para atraer talento de alta calidad del extranjero, Corea del Sur planea ofrecer más oportunidades para obtener esta “visa de primera categoría” a profesores y científicos en investigación tecnológica. Además, los estudiantes internacionales que se gradúen en el país también podrán residir a largo plazo y participar en el mercado laboral.
Esta solución permitirá aprovechar los recursos humanos que ya han sido formados y están adaptados al entorno de vida en Corea del Sur, y reducir la presión por la escasez de mano de obra en las empresas locales.
El envejecimiento de la población es un problema difícil. Los analistas consideran que para Corea del Sur la solución no solo proviene de medidas dirigidas a aumentar la natalidad, sino también de una estrategia para atraer trabajadores extranjeros.
Se trata de una solución temporal, pero necesaria para encontrar una salida al círculo vicioso del envejecimiento poblacional, garantizar la estabilidad social y mantener un crecimiento sostenible.