Según un estudio del Fondo Joseph Rowntree (JRF), el número de personas en situación de pobreza extrema en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte ha alcanzado su nivel más alto en 30 años. Este “récord” resulta aún más preocupante en un contexto de alta inflación, mientras los ingresos de los hogares pobres continúan deteriorándose. La mitad de las personas pobres del Reino Unido (unos 6,8 millones) vive en condiciones de pobreza extrema, con ingresos insuficientes para cubrir las necesidades básicas.
Paradójicamente, la tasa de pobreza se ha mantenido prácticamente sin cambios en los últimos años, en torno al 21 por ciento, en una población cercana a los 70 millones de habitantes. Sin embargo, la situación de precariedad constante del grupo más pobre se agrava cada vez más. Muchas familias se han visto duramente afectadas por la tormenta inflacionaria y se ven obligadas a hacer malabarismos financieros para mantener un nivel de vida apenas austero.
Peter Matejic, analista jefe del JRF, señaló con pesar que la pobreza en el país no solo es generalizada, sino también más extrema y perjudicial que en cualquier otro momento de los últimos 30 años, ya que los ingresos familiares, una vez descontados los gastos de alquiler, se sitúan un 40 por ciento por debajo del umbral nacional de pobreza.
La realidad es que el ingreso medio de los hogares pertenecientes al estrato más bajo de la sociedad es hasta un 59 por ciento inferior al umbral de pobreza. En el caso de una familia de cuatro miembros (dos adultos y dos niños pequeños), el nivel de ingresos se sitúa en 16 mil 400 libras esterlinas (22 mil dólares) o menos al año. Alrededor de 1,9 millones de personas están atrapadas en una pobreza extrema prolongada y necesitarían un aumento de unas 14 mil 700 libras (20 mil dólares) anuales para poder salir de ella. Además, cerca de 3,8 millones de personas viven en una situación de privación severa, sin capacidad para garantizar necesidades mínimas como calefacción, saneamiento, alimentación y vestimenta.
El Gobierno británico acaba de anunciar una estrategia para reducir la pobreza infantil que consiste en eliminar el límite de las prestaciones para familias con dos hijos con el objetivo de reducir la tasa de pobreza infantil.
Según estimaciones de Londres, la eliminación de este límite podría sacar de la pobreza a unos 550 mil niños hacia el año 2030. No obstante, muchos expertos consideran que el Gobierno no actúa con la suficiente determinación ni cuenta con una orientación clara en sus políticas para abordar el problema de la pobreza.
El Gobierno afirma que aplica diversas medidas de apoyo a las familias en situación difícil, como el aumento del salario mínimo, la reducción de las facturas de electricidad y gas a partir de abril de 2026, y la creación de un Fondo de Crisis y Respuesta por valor de mil millones de libras esterlinas (mil 370 millones de dólares) para ayudar a la población a estabilizar sus condiciones de vida.
Uno de los factores que oscurece la vida de las personas pobres en Reino Unido es el fuerte aumento de la inflación. La Oficina Nacional de Estadísticas informó que el índice de precios al consumo de diciembre de 2025 subió al 3,4 por ciento, por encima del 3,2 por ciento registrado en noviembre, y que el vertiginoso aumento de los precios de los alimentos agravó aún más la tormenta inflacionaria.
Mientras, la tasa de desempleo en diciembre de 2025 se mantuvo en 5,1 por ciento, el nivel más alto de los últimos casi cinco años. Estos factores adversos hacen que el Banco de Inglaterra dude a la hora de bajar los tipos de interés, lo que añade más dificultades a las familias con deudas bancarias.
Según los expertos, el aumento récord del número de personas en situación de pobreza extrema constituye una fuerte advertencia sobre los desafíos sociales a los que se enfrenta el Reino Unido.