Condiciones clave para prevenir rebrote de violencia en Sudán

La devastadora guerra civil en Sudán acaba de superar el umbral de los mil días, provocando la mayor crisis de refugiados y pobreza del mundo. La comunidad internacional insta a adoptar medidas urgentes para evitar una catástrofe humanitaria que desborda la capacidad de respuesta de este país de África oriental.

Un hospital dañado tras los combates entre las Fuerzas Armadas de Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido en la ciudad de El Fasher, estado de Darfur del Norte. (Foto: VNA)
Un hospital dañado tras los combates entre las Fuerzas Armadas de Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido en la ciudad de El Fasher, estado de Darfur del Norte. (Foto: VNA)

El enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), que estalló en abril de 2023, ha sumido a Sudán en una espiral de violencia y en una crisis humanitaria sin precedentes en su historia moderna. Tras mil días de combates, alrededor de 13,6 millones de personas se han visto desplazadas de sus lugares de residencia, una cifra inédita a nivel mundial, de las cuales más de 4,3 millones se han refugiado en países vecinos. Por otra parte, más de 21 millones de sudaneses, el 45% de la población del país, viven en grave inseguridad alimentaria. Se estima que 33,7 millones de personas necesitan ayuda humanitaria debido a las severas restricciones de acceso causadas por la persistente violencia de los últimos años y los recortes de financiación.

Mil días de conflicto han llevado al sistema de salud sudanés al borde del colapso, dejando a más de 20 millones de personas necesitadas de atención médica. Con la presión de las enfermedades, el hambre y la falta de acceso a servicios básicos, el pueblo sudanés se enfrenta a una situación devastadora, ya que el sistema sanitario ha sido destruido por los ataques a instalaciones sanitarias, los desplazamientos masivos, la escasez de suministros esenciales, la falta de personal médico y de financiación.

Aunque la Organización Mundial de la Salud y entidades afines han realizado esfuerzos constantes para restablecer los servicios de salud en todo el país, el 37 por ciento las instalaciones sanitarias siguen fuera de funcionamiento, privando a millones de personas de servicios médicos esenciales.

Pese a los esfuerzos por encontrar una salida a la crisis, la situación política y militar apenas ha cambiado. El SAF rechaza cualquier acuerdo mientras las RSF no se retiren de las ciudades y zonas residenciales que ocupan. En el 2025 la situación empeoró debido a las discrepancias entre las partes rivales sobre la integración de las fuerzas paramilitares en el ejército nacional.

Rico en petróleo y oro, con vastas tierras agrícolas, Sudán está envuelto en una sangrienta guerra fratricida. Numerosas organizaciones internacionales han alertado sobre la sucesión de masacres de civiles perpetradas por grupos armados.

Ante la alarmante evolución de los acontecimientos y la persistente tragedia humanitaria, que amenaza con aumentar la inestabilidad regional, los mediadores redoblan esfuerzos por un alto el fuego, el respeto del derecho internacional humanitario y el mantenimiento del diálogo.

Las Naciones Unidas y las organizaciones humanitarias internacionales instan a reforzar la ayuda, priorizar la protección de la población civil y ampliar los corredores humanitarios a las zonas de difícil acceso del país. En medio de los esfuerzos diplomáticos regionales, la Unión Africana ha hecho un llamamiento urgente para el establecimiento de corredores seguros, la garantía del acceso humanitario sin trabas y la implementación de un alto el fuego inmediato, con el fin de salvar millones de vidas. La comunidad internacional apoya un proceso de transición liderado por el propio pueblo sudanés, con el objetivo de formar un gobierno civil independiente conforme a la voluntad popular. Este se considera el único fundamento para una paz y una estabilidad duraderas.

Devastado por la guerra y fragmentado, Sudán encabeza la lista de las "10 grandes crisis que el mundo no olvidará en 2026". Sin una solución política sostenible, los expertos advierten que el país corre el riesgo de quedar atrapado en un ciclo de crisis prolongadas e irreversibles. Organizaciones regionales e internacionales destacan el papel central del diálogo liderado por el pueblo sudanés durante el período de transición. El objetivo es alcanzar un consenso nacional sobre la gobernanza y reunificar el país bajo un marco constitucional único. Al mismo tiempo, exigen la celebración de elecciones libres y justas bajo supervisión internacional. Para lograr una paz duradera, Sudán necesita un proceso de paz inclusivo vinculado a la justicia transicional y la reconciliación nacional. Esta es la clave para lograr una paz duradera y evitar que la violencia vuelva a estallar en este país de África Oriental.

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