El periódico Nhan Dan (Pueblo) les presenta el artículo del secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente de Estado, To Lam, “POR UNA CIVILIZACIÓN ECOLÓGICA, UN VIETNAM VERDE Y UN OCÉANO PACÍFICO Y SOSTENIBLE”.
En ocasión del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio) y del Día Mundial de los Océanos (8 de junio), reflexionamos juntos con mayor profundidad sobre una cuestión trascendental de nuestra época: la relación entre el ser humano y la naturaleza se encuentra ante grandes transformaciones que exigen nuevos enfoques en materia de desarrollo, responsabilidad y acción. Un medio ambiente seguro y unos océanos pacíficos y sostenibles constituyen elementos centrales para el desarrollo, la seguridad, la paz, la justicia, la ética y la supervivencia de las naciones.
El mundo actual está siendo testigo de cambios ecológicos profundos y sin precedentes. El calentamiento continuo del planeta, los fenómenos meteorológicos extremos, el deshielo, el aumento del nivel del mar, las sequías, las inundaciones, los incendios forestales, la intrusión salina, la pérdida de biodiversidad y la contaminación de los mares y océanos afectan directamente a todos los continentes. Este desequilibrio demuestra que los límites de la naturaleza están siendo llevados a niveles peligrosos.
Varias zonas de cultivo de arroz resultan dañadas debido a la intrusión salina. (Foto: VNA)
Varias zonas de cultivo de arroz resultan dañadas debido a la intrusión salina. (Foto: VNA)
Estos desafíos plantean una gran interrogante para la humanidad: ¿puede considerarse sostenible el desarrollo si la base ecológica que sustenta la vida está siendo erosionada? Durante siglos, la humanidad ha alcanzado extraordinarios logros en la industria, la ciencia, la tecnología, el comercio y la urbanización. Sin embargo, un modelo de desarrollo basado excesivamente en la explotación de los recursos naturales, el consumo de combustibles fósiles, la producción lineal y una cultura del descarte también ha generado graves consecuencias para el medio ambiente.
A partir de esta conciencia, la protección ambiental debe ser considerada un componente esencial de la seguridad nacional y la seguridad humana. Un país puede registrar un elevado crecimiento económico, pero si sus ciudadanos viven en condiciones de contaminación y degradación ambiental, no puede hablarse de un desarrollo verdaderamente sostenible. Una sociedad moderna y próspera es aquella que sabe generar riqueza dentro de los límites ecológicos, utiliza los recursos de manera responsable y considera la naturaleza como una condición indispensable para la existencia, un patrimonio nacional y un legado para las generaciones futuras.
El grupo comunitario de protección de los recursos pesqueros de la comuna de Nhon Ly organiza de forma habitual la recogida de residuos en el mar.
El grupo comunitario de protección de los recursos pesqueros de la comuna de Nhon Ly organiza de forma habitual la recogida de residuos en el mar.
Los océanos ponen aún más de manifiesto la interdependencia de la humanidad. Las alteraciones climáticas o la inestabilidad en una región oceánica pueden afectar la seguridad alimentaria, el comercio, la energía y los medios de vida de numerosos países. Por ello, la protección de los océanos no es solo una obligación ambiental, sino también una exigencia para la paz, la cooperación, el respeto del derecho internacional, la equidad en el desarrollo y la responsabilidad compartida de la comunidad internacional.
Para Vietnam, estas cuestiones tienen una relevancia especialmente profunda. Vietnam es un país marítimo y afectado gravemente por el cambio climático. Con más de 3.260 kilómetros de costa, dos grandes deltas, una extensa red hidrográfica y numerosas ciudades costeras donde viven millones de pescadores y comunidades locales, nuestro país es particularmente vulnerable al aumento del nivel del mar, las tormentas, las inundaciones, la intrusión salina, la erosión costera, la contaminación, la disminución de los recursos naturales, las alteraciones ecológicas y la sobreexplotación de la naturaleza.
Una zona dentro de la reserva de la bahía de Nha Trang presenta arrecifes de coral en estado de mala calidad. (Foto: VNA)
Una zona dentro de la reserva de la bahía de Nha Trang presenta arrecifes de coral en estado de mala calidad. (Foto: VNA)
En este contexto, Vietnam ha demostrado un firme sentido de responsabilidad ante la comunidad internacional mediante su compromiso de alcanzar emisiones netas cero para 2050, promover una transición energética justa, reducir los residuos plásticos en los océanos, desarrollar una economía circular, conservar la biodiversidad e implementar la Estrategia de desarrollo sostenible de la economía marítima. Estos compromisos no responden a obligaciones impuestas desde el exterior, sino a necesidades inherentes del propio país. Vietnam aspira a desarrollarse de manera rápida y sostenible, convertirse en una nación de ingresos altos y, para ello, debe transformar su modelo de desarrollo basándose en la ciencia y la tecnología, la transformación digital y la garantía de la seguridad ambiental.
Tras la reorganización de las unidades administrativas territoriales, Vietnam cuenta actualmente con 21 de sus 34 provincias y ciudades con litoral marítimo.
Tras la reorganización de las unidades administrativas territoriales, Vietnam cuenta actualmente con 21 de sus 34 provincias y ciudades con litoral marítimo.
Vietnam ha demostrado un firme sentido de responsabilidad ante la comunidad internacional mediante su compromiso de alcanzar emisiones netas cero para 2050, promover una transición energética justa, reducir los residuos plásticos en los océanos, desarrollar una economía circular, conservar la biodiversidad e implementar la Estrategia de desarrollo sostenible de la economía marítima.
Las tradiciones culturales de las regiones, provincias y aldeas rurales de Vietnam han estado impregnadas durante mucho tiempo de un espíritu de armonía con la naturaleza. En la nueva era, esta tradición debe elevarse a un sistema moderno de valores para el desarrollo: respeto por la naturaleza, ahorro de recursos, consumo responsable, producción más limpia, tecnologías más verdes, una gobernanza más transparente y una mayor equidad entre generaciones.
El Presidente Ho Chi Minh, con su visión amplia y de largo alcance, situó desde muy temprano al ser humano, la naturaleza y el futuro de la nación dentro de una unidad inseparable. Él enseñó: “En aras del beneficio en diez años, debemos plantar árboles. En aras del beneficio a cien años, debemos cultivar a la gente”. En este pensamiento, “plantar árboles” representa una acción concreta para construir un entorno de vida saludable; “cultivar a la gente” constituye la tarea fundamental de crear sujetos del desarrollo dotados de conocimiento, ética y sentido de responsabilidad. También escribió: “La primavera es la época de plantar árboles. Haciendo que el país sea aún más resplandeciente como una eterna primavera”. Se trata de un llamado sencillo pero atemporal, cada árbol plantado es una esperanza para el futuro, y cada acción en defensa de la naturaleza es una manera de hacer que el país sea más sostenible, hermoso y humano.
El secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, junto con los delegados, planta árboles en la provincia de Hung Yen. (Foto: VNA)
El secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, junto con los delegados, planta árboles en la provincia de Hung Yen. (Foto: VNA)
Respecto al mar y las islas, el difunto líder también aconsejó a los habitantes de Cat Ba y Cat Hai: “...los bosques son oro y el mar es plata. Los bosques y el mar nos pertenecen, son administrados por nuestro pueblo; debemos esforzarnos por explotarlos y protegerlos...”. Estas palabras encierran una profunda visión del desarrollo, pues, el derecho a gestionar los recursos siempre debe ir acompañado de la responsabilidad de preservarlos; la explotación debe estar vinculada a la protección, y el desarrollo de hoy debe pensar en el mañana. El mar no es solo una fuente de beneficios económicos, sino también un espacio de supervivencia, soberanía, cultura, conexión e importancia estratégica para la nación vietnamita.
Inspirados por el pensamiento de Ho Chi Minh y las exigencias de la época, debemos establecer un principio rector permanente que el desarrollo verde, la protección del medio ambiente, la preservación de los océanos y la respuesta al cambio climático deben convertirse en uno pilar del modelo de desarrollo nacional en la nueva era. Esta no es una tarea exclusiva del sector de recursos naturales y medio ambiente, sino una responsabilidad compartida por todo el sistema político, la comunidad empresarial, cada localidad, cada familia y cada ciudadano.
Para lograr estos objetivos, en el período venidero debemos concentrarse en seis grandes grupos de tareas.
En primer lugar, perfeccionar la visión del desarrollo y las instituciones de gobernanza ambiental, considerando a la naturaleza como la base del desarrollo sostenible. Todas las estrategias, planes, programas y proyectos de desarrollo deben diseñarse dentro de los límites de carga de los ecosistemas, la capacidad de adaptación al cambio climático y las exigencias de protección de la salud de la población. Es necesario pasar de una lógica de tratamiento de la contaminación después del desarrollo a una de prevención de la contaminación desde la propia concepción de los proyectos. Asimismo, debe renovarse la gobernanza ambiental y de los recursos naturales mediante enfoques integrados, intersectoriales e interregionales. Los indicadores de desarrollo deben ampliarse, sin limitarse a la producción o al ritmo de crecimiento económico, sino incorporando la calidad de vida, la eficiencia en el uso de los recursos, los niveles de emisiones, la resiliencia climática y la justicia social. Las instituciones deben garantizar que quien contamina asuma los costos correspondientes; quien protege la naturaleza reciba beneficios; las localidades que promuevan un desarrollo verde sean incentivadas; las empresas que innoven en materia ambiental sean apoyadas; y las acciones que destruyan el medio ambiente sean sancionadas con rigor.
En segundo lugar, impulsar la transición verde en el modelo de crecimiento, la estructura energética, la producción, el consumo y la urbanización. La transición verde debe convertirse en un motor para fortalecer la competitividad nacional. Es preciso fomentar el uso eficiente y racional de la energía, desarrollar energías renovables compatibles con la seguridad del sistema energético, reducir progresivamente la dependencia de los combustibles fósiles y promover industrias de bajas emisiones, agricultura ecológica, transporte público, edificaciones sostenibles, materiales ecológicos y una economía circular. Las empresas deben ocupar una posición central en este proceso, ya que son las protagonistas de la innovación tecnológica, la reorganización de las cadenas de suministro, la creación de empleos verdes y la adaptación a los nuevos estándares de los mercados internacionales. El Estado debe establecer políticas de financiación verde, crédito verde, compras públicas sostenibles, normas de emisiones, mecanismos de fijación de precios del carbono y programas de apoyo para que las pequeñas y medianas empresas accedan a tecnologías, financiamiento y mercados.
En tercer lugar, desarrollar una economía marítima verde, moderna y responsable, vinculada a la defensa de la soberanía nacional, los medios de vida de la población y la paz en el mar. Vietnam considera que la preservación del entorno marino, la protección de los ecosistemas oceánicos y el desarrollo sostenible de la economía marítima deben ir de la mano con el mantenimiento de la paz, la estabilidad, la seguridad, la protección y la libertad de navegación, así como con el respeto al derecho internacional, especialmente a la Organización de las Naciones Unidas y su Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) de 1982; y persiste en resolver las controversias por medios pacíficos y de trabajar conjuntamente para convertir el Mar del Este en una zona de cooperación, responsabilidad compartida y desarrollo sostenible. Vietnam promoverá un modelo más moderno de economía marítima basado en la ciencia, la tecnología, los datos oceánicos y la conservación de los ecosistemas. Se impulsará el desarrollo de puertos verdes, energías renovables marinas, biotecnología azul, turismo ecológico y servicios marítimos, entre otros. Al mismo tiempo, será necesario reforzar el control de la pesca ilegal, proteger los recursos pesqueros y mejorar las condiciones de vida de los pescadores.
En cuarto lugar, restaurar los ecosistemas naturales y fortalecer la capacidad de adaptación al cambio climático como una infraestructura estratégica de la nación. La inversión en la naturaleza es invertir en el futuro. Es necesario reforzar la prevención y mitigación de desastres naturales, la seguridad hídrica, la seguridad alimentaria, la salud pública y la estabilidad de los medios de vida. Debe darse prioridad a la recuperación de los bosques de cabecera de cuenca, los bosques costeros y los manglares. Asimismo, es fundamental proteger rigurosamente los ecosistemas más sensibles y controlar la explotación de arena, aguas subterráneas y recursos costeros. Deben construirse ciudades resilientes al clima, rehabilitarse los espacios fluviales, lagos y canales, y fortalecerse las capacidades de previsión, alerta temprana y gestión de riesgos de desastres. En regiones como el delta del Mekong, la costa central, las zonas montañosas del norte y las grandes áreas urbanas, la adaptación climática debe convertirse en un componente esencial de la planificación del desarrollo, la inversión pública y las políticas de bienestar social.
En quinto lugar, construir una gobernanza ambiental basada en la ciencia, los datos, las tecnologías digitales y la participación de la sociedad. Es necesario desarrollar un sistema nacional de datos sobre emisiones, calidad del agua y del aire, residuos, biodiversidad, recursos marinos, erosión, intrusión salina, riesgos climáticos y cumplimiento de normas ambientales de las empresas. Deben aplicarse ampliamente tecnologías satelitales, inteligencia artificial, sensores ambientales, cartografía digital, bases de datos marinas e insulares, modelos de predicción de desastres naturales y plataformas para que la ciudadanía pueda reportar problemas ambientales. Los ciudadanos tienen derecho a conocer la calidad ambiental del lugar donde viven; las empresas tienen la obligación de transparentar sus impactos ambientales; y las autoridades públicas deben adoptar decisiones basadas en evidencias y rendir cuentas ante la población. Paralelamente, es necesario promover la educación ambiental en las escuelas, las comunidades y la sociedad en general; fomentar la divulgación científica, los estilos de vida sostenibles, la separación de residuos en origen, la reducción de los plásticos de un solo uso y la construcción de una cultura de ciudadanía ecológica en todo el país.
En sexto lugar, garantizar la justicia en la transición verde y fortalecer la cooperación internacional en favor del clima, el medio ambiente y los océanos. La transición verde solo podrá tener éxito si es un proceso justo, inclusivo y humano. Las personas en situación de pobreza, los trabajadores de sectores con altas emisiones, las comunidades costeras, las mujeres, los niños y otros grupos vulnerables deben recibir apoyo en materia de medios de vida, formación profesional, financiamiento, seguros frente a riesgos, infraestructura adaptativa y acceso a servicios sociales. Asimismo, es necesario establecer mecanismos que faciliten la transición verde de las empresas y generen medios de vida sostenibles para quienes contribuyen a la protección del medio ambiente.
Vietnam hace un llamamiento a la comunidad internacional, especialmente a los países desarrollados, para que cumplan de manera plena y efectiva sus compromisos en materia de financiación climática, transferencia tecnológica, formación de recursos humanos, apoyo a la adaptación, fortalecimiento de capacidad de gobernanza y ampliación del acceso a mercados para los productos verdes de los países en desarrollo. Las naciones industrializadas iniciaron antes sus procesos de industrialización, acumularon riqueza durante largos períodos basándose en mayores niveles de emisiones y disponen de capacidades financieras y tecnológicas superiores. Por ello, su responsabilidad en la lucha contra el cambio climático, la protección de los océanos y la restauración de los ecosistemas globales debe ser proporcional tanto a sus capacidades actuales como a su responsabilidad histórica. Un orden verde justo debe garantizar que los países en desarrollo no queden rezagados y que las normas ambientales no se conviertan en nuevas barreras comerciales.
Los países en desarrollo deben mostrar determinación para transformar sus modelos de crecimiento, utilizar eficazmente los recursos de apoyo disponibles y fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas en el cumplimiento de sus compromisos ambientales. Sin embargo, la transición debe avanzar de acuerdo con el nivel de desarrollo de cada país, sus capacidades tecnológicas, sus posibilidades presupuestarias y la necesidad de garantizar la seguridad energética, la seguridad alimentaria y los medios de vida de la población.
Sản xuất và thu hoạch lúa hữu cơ tại tỉnh Quảng Trị. (Ảnh: TTXVN)
Sản xuất và thu hoạch lúa hữu cơ tại tỉnh Quảng Trị. (Ảnh: TTXVN)
Vietnam está dispuesto a seguir siendo un miembro activo y responsable de la comunidad internacional en los esfuerzos para enfrentar el cambio climático, proteger la biodiversidad, reducir la contaminación por plásticos, conservar los océanos, promover una transición energética justa y construir una economía verde. Deseamos colaborar con nuestros socios para desarrollar un marco de cooperación más sustantivo, en el que la financiación verde llegue a quienes más la necesitan, las tecnologías limpias se compartan más ampliamente, el conocimiento sobre gobernanza se difunda con mayor rapidez y los beneficios de la transición verde se distribuyan de manera más equitativa entre países, comunidades y generaciones.
Los seis grupos de tareas mencionados deben implementarse con un espíritu de acción concreta y con la participación conjunta del Estado, las empresas y toda la sociedad. Cada localidad debe contar con un programa de acción adaptado a sus características ecológicas y su modelo de desarrollo. Cada ministerio y sector debe integrar los objetivos verdes en sus políticas especializadas. Cada empresa debe considerar el cumplimiento ambiental como una condición de supervivencia y la innovación ecológica como un requisito de competitividad. Y cada ciudadano debe transformar su amor por la naturaleza, por el mar y las islas, y por su patria, en acciones concretas de la vida cotidiana.
Vietnam está dispuesto a seguir siendo un miembro activo y responsable de la comunidad internacional en los esfuerzos para enfrentar el cambio climático, proteger la biodiversidad, reducir la contaminación por plásticos, conservar los océanos, promover una transición energética justa y construir una economía verde.
El Día Mundial del Medio Ambiente y el Día Mundial de los Océanos nos recuerdan que la capacidad de resistencia del planeta tiene límites, que los océanos están siendo dañados y que la humanidad debe actuar con responsabilidad. Tenemos ante nosotros la misión de construir un Vietnam verde, responsable y sostenible en el siglo XXI; un modelo de desarrollo próspero, humano, moderno y en armonía con la naturaleza; un país fuerte y próspero donde el medio ambiente siga siendo limpio, los mares e islas permanezcan en paz, los ríos continúen siendo verdes, los bosques conserven su inmensidad y cada ciudadano pueda vivir con seguridad, salud y felicidad.
Que cada vietnamita comience con una acción concreta: plantar y cuidar un árbol, reducir el uso de plásticos de un solo uso, ahorrar energía, separar los residuos, proteger las fuentes de agua, mantener limpias las playas y difundir hábitos de vida sostenibles. Actuemos por un futuro en el que Vietnam permanezca siempre verde, próspero y sostenible.
Fecha de publicación: 4 de junio de 2026
Presentación: Xuan Bach - Ngo Huong - Trang Ngan
Foto: Periódico Nhan Dan, VNA
