Golfo Pérsico: cuesta arriba hacia un acuerdo duradero

El Golfo Pérsico se encuentra otra vez sorteando olas tempestuosas por la escalada de tensiones entre los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y su vecino Irán.

Los EAU suspendieron todo el comercio, los intercambios comerciales y las transacciones financieras con Irán tras acusarlo de lanzar dos misiles balísticos dirigidos a malograr las actividades marítimas en el Golfo.

En represalia, Teherán advirtió a los países de la región que no apoyaran al ejército estadounidense y dejó claro que consideraría como un "acto hostil" cualquier acción en ese sentido.

Esta fractura quiebra las relaciones económicas y comerciales entre los EAU e Irán, que tienen un profundo arraigo histórico. Abu Dabi era un socio comercial clave del país persa mientras este era blanco de medidas punitivas de Washington. No obstante, desde el estallido de los conflictos en Oriente Medio, los vínculos bilaterales se han ido resquebrajando, ya que, al igual que otros países del Golfo, los EAU albergan instalaciones militares estadounidenses.

El agravamiento de las tensiones entre estos dos aliados tradicionales se desató tras una denuncia de los EAU sobre un supuesto ataque iraní contra dos petroleros de la compañía estatal Abu Dhabi National Oil Company que navegaban por el estrecho de Ormuz.

La República Islámica tildó de infundada la acusación del Ministerio de Asuntos Exteriores emiratí. Afirmó que tal comportamiento atentaba contra el principio de buena vecindad y perjudicaba los esfuerzos por fortalecer la confianza y evitar una mayor inseguridad en la región.

Un análisis sobre la creciente brecha entre Irán y los EAU, así como otras monarquías árabes del vecindario, no puede soslayar la situación en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula una parte sustancial del petróleo y el gas del mundo.

El bloqueo impuesto por Teherán y los frecuentes ataques contra buques comerciales han agitado las aguas. La intención del país persa de aplicar peajes en la ruta topó con la fuerte objeción de Estados Unidos. Las permanentes confrontaciones en Ormuz también son una de las causas fundamentales del colapso del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos.

En un intento por fortalecer los mecanismos a favor de la seguridad marítima, 15 países –incluidos los demás del Golfo y varios socios– suscribieron la creación de la Alianza Multinacional de Defensa Marítima. Otros 13 completaron los procedimientos nacionales, signaron la carta de la alianza y formalizaron su adhesión. El propósito declarado de la coalición es proteger las operaciones en el mar Rojo, el estrecho de Bab el-Mandeb y el golfo de Adén.

Las hostilidades contra los buques que cruzan Ormuz continúan en medio de infructuosos esfuerzos diplomáticos entre Teherán y Washington. El pliego de condiciones que la República impone a cambio de la reapertura del vital paso incluye poner fin “a la guerra de agresión” contra ella y sus aliados en Líbano, Palestina, Yemen e Irak.

Además, exige el fin del bloqueo naval, el levantamiento total de las sanciones, la liberación de sus activos congelados y una indemnización integral por los daños causados por la guerra.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que no hay conversaciones en curso ni programadas con Irán. Incluso ha afirmado en reiteradas ocasiones que Washington controla el referido estrecho y dejó abierta la posibilidad de declararlo territorio estadounidense.

Teherán insiste en que el paso marítimo no se reabrirá a menos que Washington cumpla sus compromisos en virtud del memorando de entendimiento de junio. El plazo de 60 días pactado expiró sin progresos notables, con alegaciones recíprocas sobre quién es el responsable de este fracaso.

Para intensificar la presión, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que Teherán se enfrentará a un aislamiento económico “como nunca antes se ha visto”. El plan consta de medidas de mayor presión financiera y el mantenimiento de restricciones a las actividades en el estrecho.

Frente al declive de los esfuerzos diplomáticos por reanudar las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, instó a las partes a esforzarse por una solución duradera al conflicto en Oriente Medio, abstenerse de acciones militares y rebajar el tono de la retórica.

Aun así, Irán sostuvo su postura intransigente y amenazó con pasar de la defensa a una “ofensiva en toda regla”. También dejó abierta la posibilidad de adoptar acciones militares para romper el bloqueo estadounidense.

Las negociaciones en curso podrían suponer una tregua previa a un conflicto mayor. Esa sensación de "calma antes de la tormenta" refleja la profunda falta de confianza entre Irán y Estados Unidos y que el camino que queda por recorrer antes de poner fin al conflicto será muy accidentado.

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