La necesaria reforma de las Naciones Unidas

Durante sus más de 80 años de existencia, las Naciones Unidas (ONU) han liderado los esfuerzos por prevenir conflictos, mantener la paz y construir una vida mejor para los Estados miembros.

Fuerzas vietnamitas de mantenimiento de la paz de la ONU (Foto: VNA)
Fuerzas vietnamitas de mantenimiento de la paz de la ONU (Foto: VNA)

Sin embargo, en un mundo cada vez más fragmentado y con profundos cambios, para seguir desempeñando su papel de liderazgo, la mayor organización multilateral del planeta debe reformarse para no perder el timón global. El tema vuelve a la agenda en el 81er período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, que se celebra en Nueva York, Estados Unidos.

Apenas se habían apagado los ecos de la Segunda Guerra Mundial cuando, en enero de 1946, la Asamblea General de la ONU celebró su primer período de sesiones en Londres (Reino Unido), en el que se debatieron los esfuerzos para mantener la paz y la seguridad internacionales.

El camino hasta este 81er período de sesiones ha estado marcado por décadas de transformaciones y giros históricos. Si bien la cuestión de cómo mantener la paz y la seguridad internacionales sigue siendo una preocupación, los desafíos a los que se enfrentan las Naciones Unidas se han multiplicado considerablemente.

El panorama geopolítico mundial actual refleja diferencias fundamentales con respecto al de hace más de 80 años.

En el discurso de apertura del 81er Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU, el secretario general, António Guterres, destacó que el mundo se encuentra inmerso en conflictos, profundas fracturas geopolíticas, la inminente amenaza de una escalada nuclear, pobreza, desigualdades y una crisis climática cada vez más devastadora.

El desarrollo explosivo de las tecnologías de la información, especialmente la inteligencia artificial, abre oportunidades de crecimiento, pero también plantea riesgos si no se gestionan adecuadamente y con transparencia.

La confianza en las instituciones multilaterales, incluida la ONU, sufre una grave erosión y está sometidas a enormes presiones en medio de los complejos cambios en la geopolítica mundial.

En ese contexto, la reforma de la ONU es esencial para que la organización cumpla su misión en la nueva situación.

Desde una perspectiva interna, la reforma también es una necesidad apremiante para la propia ONU, pues algunas de sus añejas estructuras son inoperantes en el actual escenario mundial.

Por ejemplo, la composición del Consejo de Seguridad denota que su estructura se limita a reflejar la dinámica de poder mundial de 1945, y deja sin voz a Asia, África y América Latina, regiones que desempeñan un papel cada vez más crucial en el nuevo sistema internacional multipolar. Además, la intensa competencia entre las grandes potencias dificulta la adopción de resoluciones.

La expresidenta de la Asamblea General de la ONU, Annalena Baerbock, enfatizó que modificar esa composición es el camino para que la ONU cumpla sus principios y su objetivo fundacional de mantener la paz y la seguridad y construir un mundo más justo y mejor.

Los esfuerzos por reformar el Consejo de Seguridad también han recibido el apoyo del secretario general de la ONU y de muchos Estados miembros, como Rusia, Alemania, Japón, la India y países africanos, con el objetivo de mejorar la representatividad y la validez del organismo.

A despecho de tales insuficiencias, el accionar de la ONU demuestra que sus atribuciones y propósito fundamentales permanecen intactos.

En su trayectoria de más de 80 años, la ONU no solo ha sido el hogar común de 193 Estados, sino también ha dejado su huella como una organización multilateral con una posición de suma importancia en la vida política internacional, insustituible por cualquier otro mecanismo u organización.

La bandera azul de la ONU sigue siendo el salvavidas de millones de personas vulnerables en todo el planeta y un gran baluarte para evitar nuevos conflictos. El organismo global ha impulsado el refuerzo de la colaboración internacional y el progreso social, y ha centrado sus esfuerzos en diseñar y aplicar planes concretos para erradicar la pobreza, garantizar la igualdad de género y proteger la salud pública y los ecosistemas del planeta.

Con el lema “Restaurar la confianza, gobernar la transición: Por una ONU eficaz para todos”, se espera que el 81er Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU fortalezca la confianza pública en la mayor organización multilateral del mundo. Guterres instó a los Estados miembros a promover la reforma de la ONU en este Período de Sesiones a fin de mejorar la eficiencia operativa y fortalecer el papel central de la organización en la gobernanza mundial.

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