Elección estratégica del Reino Unido después del Brexit

Si la salida del Reino Unido de la Unión Europea - el famoso Brexit - ha sido realmente beneficiosa para el país sigue siendo un tema que despierta posturas muy encontradas y debates encendidos.

La sede de la Comisión Europea en Bruselas, Bélgica. (Foto: Xinhua)
La sede de la Comisión Europea en Bruselas, Bélgica. (Foto: Xinhua)

El gobierno del primer ministro Andy Burnham ha tratado de impulsar una relación más pragmática con la UE para aprovechar los beneficios económicos y de seguridad que ello ofrece para recuperar la confianza y el apoyo de la población.

Más de diez años después del referéndum que decretó el Brexit, el Gobierno británico acelera su estrategia de aproximación a Bruselas. Durante un reciente encuentro a bordo de un tren con destino a Kiev con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, el primer ministro del Reino Unido afirmó que Londres debe actuar con mayor audacia para forjar un vínculo estrecho con la UE, priorizando la cooperación en materia de seguridad y defensa. Ambos mandatarios coincidieron en que la próxima cumbre bilateral, programada para finales de año, constituirá una plataforma clave para relanzar sus relaciones mutuas.

Tras un período en el que las relaciones entre el Reino Unido y la UE se vieron empañadas por las tensiones y la desconfianza causadas por el Brexit, ambas partes han reconocido el coste de la separación, especialmente en un momento en que la situación mundial atraviesa una etapa de gran incertidumbre. La política arancelaria de Estados Unidos, así como las turbulencias en las relaciones transatlánticas con Washington, han incentivado a Londres y Bruselas a reanudar sus lazos.

Desde que el Partido Laborista llegó al poder en el Reino Unido en 2024, se ha observado una mejora considerable en las relaciones entre ambas partes. A principios de agosto de 2026, los medios de comunicación regionales informaron de que Burnham había presentado un plan destinado a ampliar la capacidad de disuasión nuclear británica en Europa a cambio de un mayor acceso de los productos británicos al mercado único de la UE. La sólida capacidad militar es una importante ventaja de Londres en la reconexión con la UE, especialmente cuando Europa aspira a una mayor autonomía en materia de defensa.

En el Reino Unido persiste el escepticismo sobre los reales beneficios del Brexit. En los últimos 10 años, la inestabilidad política y el estancamiento económico han torpedeado las intenciones de las administraciones anteriores a la de Burnham de convencer a la población de que su vida realmente mejoraría tras la salida de la UE. Diversos estudios indican que en 2025 el Producto Interno Bruto del Reino Unido era entre un seis y un ocho por ciento inferior al calculado si el país hubiera permanecido en la UE.

Según una reciente encuesta de la empresa mundial de investigación y sondeos de opinión Ipsos el 38 por ciento de los británicos considera que el Brexit había sido “un error”, 14 puntos más que en 2016. Por ello, mejorar las relaciones con la UE se ha convertido en una necesidad para estabilizar la economía y la sociedad.

Pese a no formar parte de la UE, el Reino Unido sigue siendo una parte inseparable de la arquitectura de seguridad europea. Para la UE, la salida del Reino Unido, que en su momento era una de las mayores economías del bloque y una de sus principales potencias militares, dejó un vacío importante en materia de seguridad y economía.

Aunque muchos abogan por el regreso del Reino Unido a la UE, esa decisión es poco probable debido a las cuantiosas complejidades políticas y jurídicas que implica. El exjefe de la delegación negociadora de la UE para el Brexit, Michel Barnier, subrayó que la salida de la UE fue una decisión soberana e irreversible, aunque el futuro de las relaciones entre ambas partes sigue abierto.

Las continuas turbulencias en la escena política y en la vida socioeconómica sucedidas en más una década han debilitado las expectativas de una parte de la población británica respecto a un Reino Unido global y próspero en la era posterior al Brexit.

El actual contexto internacional es muy distinto a cuando se produjo el Brexit. En medio de incontables desafíos y turbulencias, la restauración de las relaciones entre el Reino Unido y la UE y la marcha hacia una plena “reconciliación” es considerada una elección estratégica por ambas partes, pues implica reforzar la posición y la capacidad común de responder a múltiples desafíos. La realidad de los últimos años ha demostrado que caminar en solitario rara vez conduce a una mayor fortaleza.

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