Puesto de secretario general de ONU y misión de fortalecer confianza

La contienda por el cargo de secretario general de las Naciones Unidas (ONU), el “capitán” encargado de conducir el multilateralismo hacia la paz y la estabilidad, entra en una fase decisiva.

El secretario general de la ONU, António Guterres. (Foto: Xinhua)
El secretario general de la ONU, António Guterres. (Foto: Xinhua)

La persona elegida deberá asumir la misión de fortalecer la posición y la voz de la ONU en un momento en que la organización afronta algunos de los mayores desafíos de su historia.

La búsqueda del sucesor del secretario general de la ONU, António Guterres, registra nuevos e inesperados acontecimientos que atraen la atención de la opinión pública. Se trata de encontrar a quien asumirá la responsabilidad de fortalecer la posición y la voz de la mayor organización multilateral del planeta, y de abrir una etapa marcada por profundas reformas en su funcionamiento y estructura.

Seis candidatos, procedentes de Chile, Ecuador, Argentina, Costa Rica, Guyana y Senegal, participaron el 23 de julio en un debate celebrado en la sede de la ONU en Nueva York, donde respondieron preguntas sobre los desafíos que enfrenta la organización.

Tan solo un día después surgió un séptimo candidato. Según medios internacionales, Uganda nominó a Olara Otunnu, quien fuera vicesecretario general de la ONU y representante especial del secretario general para la Infancia y los Conflictos Armados, mediante una carta al presidente de la Asamblea General y al Consejo de Seguridad. Con 75 años, Otunnu es el aspirante de mayor edad.

El próximo secretario general asumirá el cargo el 1 de enero de 2027.

El principal cometido del que sea electo será impulsar reformas que fortalezcan la posición de la ONU, sumida actualmente en una grave crisis de confianza y una delicada situación financiera. Tal realidad, evidenciada en una de los temas sometidos a debate, guarda relación con el papel del secretario general en la crisis del estrecho de Ormuz. El conflicto en Oriente Medio lesiona profundamente a los mercados energéticos y al comercio mundial, pero el Consejo de Seguridad no ha logrado aprobar una resolución sobre la seguridad en esa vía marítima.

La reforma del Consejo de Seguridad para adaptarlo al cambiante panorama geopolítico mundial sigue siendo una tarea compleja. Diplomáticos y expertos han respaldado la propuesta de conceder un asiento permanente a un país africano. Resulta paradójico que, pese a ocupar una parte importante de la agenda del Consejo de Seguridad, especialmente en asuntos relacionados con la paz y los conflictos, África no tenga un miembro permanente.

Otro de los grandes desafíos de la organización es el déficit presupuestario, lo que limita la capacidad de acción de sus agencias. El Programa Mundial de Alimentos carece del 75 por ciento de la financiación necesaria para sus operaciones humanitarias, lo que empuja a millones de personas hacia la pobreza y la inseguridad alimentaria.

La elección del sucesor de Guterres se presenta como otro desafío. Según el calendario previsto, los miembros del Consejo de Seguridad iniciarán el 30 de julio la primera votación exploratoria para seleccionar un candidato. En un contexto marcado por la intensa competencia estratégica en torno a asuntos como el conflicto en Ucrania, Oriente Medio o el comercio internacional, alcanzar un consenso no será una tarea sencilla.

La ONU impulsa la iniciativa UN80 para una reforma integral de la organización, y el sucesor de Guterres deberá dar continuidad a ese complejo proceso. Ante un escenario geopolítico cada vez más incierto, el nuevo secretario general tendrá que adoptar medidas firmes para reafirmar el papel central de la ONU en la promoción del diálogo y el liderazgo frente a los desafíos globales, a fin de que siga siendo un faro para la paz, la cooperación y el desarrollo.

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