Soluciones de raíz a inseguridad alimentaria

Políticas comerciales acertadas y un trabajo conjunto a nivel mundial amortiguarán los impactos cada vez más frecuentes y severos del mercado alimentario mundial, señaló el informe Mercado de productos agrícolas: perspectivas a corto plazo (2021-2026), publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Agricultores en Tanzania. (Foto: Xinhua)
Agricultores en Tanzania. (Foto: Xinhua)

La seguridad alimentaria mundial muestra una fragilidad alarmante y se enfrenta a desafíos encadenados. Casi 266 millones de personas en 47 países y territorios sufren inseguridad alimentaria aguda, casi el doble que en 2016. La situación roza la catástrofe en zonas de conflicto como Gaza, Sudán y varios países del sur de Asia y África oriental.

Según la FAO, los conflictos geopolíticos prolongados son responsables de más del 80 por ciento de las crisis alimentarias. Las conflagraciones en Oriente Medio y Europa del Este perturban las cadenas de suministro, aíslan los mercados y dificultan el flujo comercial a través de rutas marítimas vitales como el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo.

A esto se suma el regreso de El Niño, que trae aparejados fenómenos meteorológicos extremos como sequías severas, olas de calor sin precedentes y tormentas e inundaciones erráticas, lo que mengua la producción de cultivos alimentarios clave como el arroz y el maíz. Además, el costo de los insumos agrícolas se ha disparado debido al impacto directo del mercado energético y las restricciones a las exportaciones, por lo que los agricultores de los países más pobres se ven obligados a reducir el uso de fertilizantes, lo que conlleva menores rendimientos agrícolas.

Además, el precio de los alimentos en muchos países de bajos ingresos sigue por encima del cinco por ciento, lo que dificulta aún más el acceso de las personas pobres a alimentos nutritivos, incluso cuando los precios agrícolas en el mercado internacional se han moderado en ciertos periodos.

El comercio agrícola mundial ha experimentado un fuerte crecimiento en los últimos 20 años, ya que se ha quintuplicado desde el año 2000, y roza los dos billones de dólares. En medio del cambio climático, los conflictos geopolíticos, las epidemias y las crisis que afectan cada vez más a las cadenas de suministro, garantizar el buen funcionamiento de las redes comerciales de alimentos se ha convertido en una prioridad absoluta.

La FAO subraya que es cardinal potenciar el nivel de conectividad comercial. Los países con fuentes de suministro diversificadas y fuertes vínculos con los principales centros comerciales están mejor preparados para mitigar el impacto de los desastres naturales, la volatilidad del mercado o las interrupciones en el abastecimiento que las economías dependientes de unos pocos socios.

Los expertos también advierten sobre las consecuencias del proteccionismo comercial. En un escenario de El Niño severo, las restricciones a las exportaciones podrían empujar a 21,4 millones de personas más en todo el mundo a la inseguridad alimentaria.

La FAO recomienda desarrollar estrategias de reserva de alimentos más eficaces y sostenibles. En lugar de mantener grandes reservas de alto coste para manipular los precios del mercado, los países deberían centrarse en crear reservas de emergencia de tamaño razonable y vinculadas a los sistemas de seguridad social para apoyar directamente a las poblaciones vulnerables durante las crisis.

Durante la pandemia de Covid-19, gracias a la coordinación internacional y a las recomendaciones políticas oportunas, los países implementaron menos restricciones a la exportación y durante períodos más cortos en comparación con la crisis alimentaria de 2007-2008. Como resultado, solo se vio afectado alrededor del ocho por ciento de las calorías comercializadas a nivel mundial, la mitad del 16 por ciento de la crisis anterior.

Si bien las grandes perturbaciones aún pueden alterar los mercados y causar fluctuaciones significativas en los precios, especialmente los de productos básicos con bajos volúmenes de comercio internacional como el arroz, el sistema mundial de comercio de alimentos generalmente tiene la capacidad de autorregularse a corto plazo.

Para abordar las causas profundas de la inseguridad alimentaria, los expertos recomiendan centrarse en tres líneas de acción: aumentar la resiliencia mediante el uso de la tecnología y la transición hacia modelos agrícolas climáticamente inteligentes; garantizar una cadena de suministro fluida, alentando a los países a reducir las barreras a la exportación e invertir fuertemente en infraestructura logística para evitar la congestión de productos agrícolas, y disminuir la dependencia de la agricultura de los fertilizantes químicos y el petróleo mediante la transición a fertilizantes orgánicos y energías renovables.

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