Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (CDC de África) radvierten sobre la gravedad y la dificultad de contener los brotes de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda. Según datos actualizados de la entidad, el número de casos de ébola aumentó 40 por ciento solo en la última semana: la República Democrática del Congo registró 896 contagios y 232 muertes, mientras Uganda tuvo 19 casos y dos muertes.
La situación es especialmente grave en la República Democrática del Congo, donde el brote de ébola originado en la provincia de Ituri se desborda y avanza hacia Kivu del Norte y Kivu del Sur. Según informes del CDC de África, esta emergencia ya es tres veces mayor que la ocurrida en Uganda en el año 2000, lo que refleja que la transmisión en las comunidades aún no se ha controlado con eficacia.
Hasta la fecha solo se han confirmado poco más de 70 pacientes recuperados, mientras los equipos médicos continúan investigando tratamientos experimentales con diligencia. En los 16 brotes anteriores de ébola en la República Democrática del Congo, el agente causal fue el virus Zaire, para el que se ha desarrollado una vacuna específica.
A diferencia de los brotes precedentes, que presentaron un menor índice de gravedad y riesgo comunitario, la intervención actual se ve obstaculizada por la inseguridad endémica, la complejidad del terreno y la insuficiencia de recursos financieros y humanos. De hecho, con alrededor de 900 casos, el número de personas que requieren seguimiento debería estar idealmente entre 17 mil y 35 mil, pero actualmente solo se está monitoreando a entre cuatro mil y 6 mil 300.
La provincia de Ituri, que concentra más del 90 por ciento de los casos, es una región gravemente afectada por años de conflicto, lo cual ha provocado el desplazamiento de casi un millón de personas. El constante desplazamiento de población, junto a las difíciles condiciones de transporte, dificulta los esfuerzos para controlar la epidemia.
Las Naciones Unidas han asignado cuatro millones de dólares adicionales en ayuda a Uganda para su uso en salud, logística, vigilancia epidemiológica y control de enfermedades en 29 localidades, incluidos los campos de refugiados. Las entidades pertenecientes a la mayor organización multilateral del mundo también están apoyando a la República Democrática del Congo con el suministro de material médico y la instalación de puestos de control sanitario en el Aeropuerto Internacional de Kinshasa, con el fin de prevenir la propagación de la enfermedad en la región.
El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, anunció que su país aumentará su apoyo hasta los 13,5 millones de dólares y llamó a crear corredores marítimos seguros, a promover la inversión en la producción farmacéutica y a establecer un mecanismo común de adquisición en África. El presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, también anunció que su país contribuirá con un millón de dólares al CDC de África para prevenir la propagación de la enfermedad.
La Organización Mundial de la Salud y el CDC de África han elaborado un plan conjunto de respuesta al ébola con un costo estimado de 518 millones de dólares. Sin embargo, el CDC de África advierte que, si no se movilizan los recursos necesarios en un plazo de cuatro semanas, los costos de la respuesta podrían ascender a mil 500 millones de dólares, o incluso a siete mil 500 millones, si la enfermedad continúe propagándose. El director general del CDC de África, Jean Kaseya, hizo hincapié en que las medidas de salud pública, como la detección temprana, el aislamiento oportuno y una mayor participación comunitaria, siguen siendo prioridades fundamentales para controlar el brote.