Conmovido por la bondad hacia los menos afortunados, Tran Minh Quan, de 36 años, fundó en 2014 junto con unos amigos la Sociedad Benéfica Nocturna. Empezaron distribuyendo suministros por la noche a personas sin hogar y trabajadores con pocos recursos en Hanói, y con el tiempo han ido construyendo una comunidad caritativa que lleva más de diez años tendiendo la mano.
Han sido múltiples los programas desplegados a favor de las personas mayores desamparadas, menores bajo condiciones desfavorables, escuelas en zonas montañosas y la protección ambiental. En aras de que las donaciones lleguen a quienes las necesitan, Minh Quan creó un “escuadrón de agentes” (SpyTeam) encargado de verificar los casos de vulnerabilidad que le son reportados. También estableció el “Techo común”, un refugio para personas mayores sin hogar.
Por sus contribuciones, Minh Quan fue incluido durante dos años consecutivos (2025 y 2026) entre las 100 personas más destacadas del programa “Acciones bondadosas” de la Televisión de Vietnam.
A continuación, les ofrecemos una entrevista con este ejemplar ciudadano sobre su labor caritativa y los valores que él y la Sociedad Benéfica Nocturna aspiran a difundir en la comunidad.
- ¿Cómo nació la Sociedad Benéfica Nocturna?
Cuando era estudiante en Hanói, solía pasear por la noche después de largas jornadas de estudio. En aquellas ocasiones, me encontraba con muchas personas sin hogar o que se ganaban la vida en la calle. Esas imágenes me motivaron a hacer algo para ayudar a los menos afortunados y contribuir a la comunidad. Compartí la idea de organizar actividades solidarias y repartir ayuda con unos amigos y enseguida me apoyaron. Así fue como comenzamos nuestra primera campaña de asistencia.
- Cuando empezaste este camino, ¿cómo imaginabas el trayecto por delante?
En el momento de crear el grupo, todos éramos estudiantes con presupuestos muy ajustados. Cada miembro aportaba lo que podía: pasteles, agua o leche, para armar pequeños paquetes de ayuda. Aunque en ese momento los recursos eran escasos y el camino arduo, todos mantenían el entusiasmo y la alegría de poder compartir. Todo partía del "corazón", por lo que cada experiencia y cada emoción eran completamente sinceras. En aquel entonces, no planteábamos planes a largo plazo ni pensábamos en cuántos años podría durar la actividad. Solo teníamos el deseo de mantener estas acciones significativas durante el mayor tiempo posible. Yo tampoco imaginaba que este camino se sostuviera de forma constante a lo largo de tantos años ni que yo mismo llegaría a permanecer tanto tiempo vinculado al equipo.
- Después de tantos años dedicados al voluntariado, ¿qué viaje te ha dejado más emociones y recuerdos?
Si de viaje más memorable se trata, sin duda sería nuestro viaje a Ha Giang. Visitamos la escuela Me Lau B, en la comuna de Son Vi, distrito de Meo Vac, provincia de Ha Giang (actualmente parte de la provincia de Tuyen Quang). Se encuentra en una zona especialmente desfavorecida y el acceso es muy estrecho y peligroso, solo suficiente para el paso de una motocicleta. Las condiciones de vida de los niños de la zona eran muy precarias: no tenían suficiente ropa y algunos solo llevaban una prenda ligera, insuficiente para protegerse del intenso frío del invierno. Esta imagen nos conmovió profundamente.
Nos contaron las duras realidades a las que se enfrenta la población local: los problemas de conectividad vial impiden a muchas personas desplazarse al centro de la comuna para recibir atención médica, por lo que deben recurrir a curanderos o a métodos tradicionales. Incluso ha habido casos en los que no lograron sobrevivir por no recibir atención médica a tiempo.
Tras estas vivencias, comenzamos a planificar la construcción de una carretera que conectara el centro escolar con el centro de la comuna para mejorar las condiciones de desplazamiento de los niños y de los habitantes de la zona.
- Proyectos como el de Ha Giang demuestran que has dedicado mucho tiempo y esfuerzo al trabajo altruista. ¿Cómo has equilibrado tu vida personal con estas actividades de voluntariado?
Tras más de diez años dedicado a labores filantrópicas, los viajes largos o las noches fuera de casa ya apenas alteran mi vida cotidiana. Con el paso del tiempo, estas experiencias han dejado de ser algo excepcional para convertirse en una parte natural de mi vida. Empecé esta labor altruista en mi época universitaria, incluso antes de casarme. Por eso, cuando empecé a formar mi propia familia, mis seres queridos ya conocían y comprendían el trabajo que realizaba. Su apoyo constante me ha motivado a seguir adelante y mantener este compromiso durante todos estos años.
No soy el único. Muchos miembros de la asociación que hoy ya tienen familia e hijos mantienen su participación activa en la Sociedad Benéfica Nocturna. Algunos incluso involucran a sus hijos en las misiones voluntarias durante las vacaciones de verano y las convierten en una experiencia familiar. Creo que hacer partícipes a nuestros seres queridos de estas iniciativas y compartir valores positivos con la comunidad es también una forma de armonizar la vida personal con el voluntariado.
- Algo que llama mucho la atención de la Sociedad Benéfica Nocturna es la existencia del "escuadrón de agentes" (SpyTeam), encargado de verificar las solicitudes de ayuda. ¿Cuál es el papel de este equipo y qué importancia tiene la verificación de la información en las actividades benéficas?
El SpyTeam está integrado por miembros de nuestra asociación que trabajan de manera independiente. Su misión consiste en verificar, dar seguimiento y comprobar si las personas sin hogar o en situación de dificultad sobre las que recibimos información realmente necesitan apoyo. Esta labor es fundamental, ya que se han dado casos de personas que se han hecho pasar por personas sin hogar para recibir ayuda y, posteriormente, vender los artículos donados con fines de lucro. Todos los recursos utilizados por la Sociedad Benéfica Nocturna provienen de la confianza y las contribuciones de benefactores y donantes. Por ello, tenemos la responsabilidad de garantizar que la ayuda llegue a las personas adecuadas, a quienes verdaderamente la necesitan. Esa es también la razón por la que se creó SpyTeam y por la que lleva muchos años en funcionamiento.
- Después de más de una década dedicada a la filantropía, ¿qué mensaje transmites a los jóvenes que desean aportar valores positivos a la sociedad?-
Lo importante no es la magnitud de un programa o una actividad, sino la disposición a actuar y tender una mano a quienes lo necesitan. Basta con comenzar por pequeños gestos: ayudar a las personas que nos rodean y aportar cosas positivas a la comunidad. Cada acto de bondad, por pequeño que sea, tiene el poder de generar cambios positivos y de contribuir a construir una sociedad mejor.
Muchas gracias por concedernos esta entrevista.