Dichos planes fueron respaldados por los jefes de Estado Mayor de la CEDEAO en la reunión celebrada en febrero en Freetown, capital de Sierra Leona.
Aunque la guerra civil en este país de África Occidental terminó hace años, sigue enfrentándose a importantes riesgos para la seguridad debido a la inestabilidad política, la delincuencia y la violencia cotidiana.
Por ello, los mandos militares regionales han propuesto ubicar la sede de la futura fuerza antiterrorista de la CEDEAO en Freetown, con el objetivo de reunir a unos dos mil efectivos para finales de 2026 y reforzar la lucha contra los grupos armados extremistas y yihadistas.
La propuesta sobre la mesa de discusión contempla una brigada antiterrorista de mil 650 soldados, bajo el mando directo de la Fuerza de Reserva de la CEDEAO, lista para un despliegue rápido.
Anteriormente, la CEDEAO había anunciado un ambicioso plan para una operación antiterrorista a gran escala con un presupuesto anual de unos dos mil 500 millones de dólares. Sin embargo, la falta de fondos frustró ese intento, por lo que la organización optó por crear una fuerza operativa más reducida que pudiera desplegarse de inmediato.
Países como Benín, Costa de Marfil, Gambia, Ghana, Nigeria y Senegal han manifestado su disposición a aportar tropas, que permanecerían desplegadas en sus territorios y listas para actuar cuando reciban la orden correspondiente.
Sin embargo, los analistas advierten que encontrar los fondos necesarios sigue siendo el principal desafío. Esto ya ocurrió con otros mecanismos de seguridad en África, como la Iniciativa de Accra y la Fuerza Conjunta del G5 Sahel, que no prosperaron debido a la escasez de fondos, las dificultades logísticas y la fuerte dependencia de la ayuda internacional.
Además de la cuestión financiera, la CEDEAO debe resolver con rapidez las divisiones políticas surgidas en la región tras la salida de Malí, Burkina Faso y Níger del bloque para constituir la Alianza de Estados del Sahel.
Los responsables militares de la CEDEAO también reconocen que es necesario mantener la coordinación con estos tres países si se pretende controlar eficazmente las fronteras y las áreas de operación de los grupos yihadistas armados.
La idea de crear esta fuerza antiterrorista es necesaria, pero llega en un momento en que los recursos destinados a las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se están reduciendo de manera significativa.
Esta situación preocupa a todo el continente, no solo a África Occidental. La disminución de la ayuda de las Naciones Unidas genera nuevas presiones sobre la seguridad regional en medio de la persistencia de numerosos focos de conflicto en África que siguen requiriendo apoyo internacional para preservar la estabilidad.
Por tanto, es necesario buscar fuentes de financiación y establecer mecanismos de seguridad acordes con la realidad de los conflictos en África, capaces de articular una coordinación eficaz entre los países, las organizaciones regionales y la comunidad internacional. África Occidental sigue siendo uno de los focos de terrorismo más graves del mundo.
En este contexto, el plan de la CEDEAO para crear una fuerza antiterrorista es una prueba importante de la capacidad de la región para actuar de forma autónoma en materia de seguridad en un futuro próximo.