Ese capítulo constituye uno de los principales focos de fricción dentro de la OTAN. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha instado en reiteradas ocasiones a los aliados europeos a incrementarlo y a asumir una mayor parte de la carga de la seguridad colectiva. El inquilino de la Casa Blanca exige que los aliados cumplan el compromiso de aumentar de manera significativa ese gasto con el objetivo de alcanzar la meta del 5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Ante la advertencia de Washington de que podría condicionar su apoyo a la OTAN si no se acelera el desarrollo militar aliado, el Pentágono anunció que llevará a cabo una revisión integral de su despliegue en Europa durante los próximos seis meses. Con este proceso, se pretende que la OTAN avance hacia un modelo en el que los países europeos asuman un papel protagonista y la responsabilidad principal de la seguridad y la defensa del continente.
Las fisuras dentro de la alianza transatlántica continúan agudizándose. Además de la presión ejercida por Washington para que Europa aumente su gasto militar y refuerce su autonomía estratégica, las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados se han tensado por el rechazo de varios gobiernos europeos a sumarse a Washington e Israel en el conflicto con Irán. Tras retirar parte de sus fuerzas desplegadas en Europa, el Departamento de Defensa estadounidense informó a los aliados de que ajustará su contribución al Modelo de Fuerzas de la OTAN, el mecanismo que agrupa las fuerzas susceptibles de ser movilizadas en caso de crisis o conflicto.
En este contexto, Estados Unidos condicionará su aportación a los gastos operativos de la OTAN, estimados en unos 790 millones de dólares para 2026, al grado de cumplimiento de los compromisos asumidos por sus aliados. Aquellos países que no incrementen su gasto en defensa con la urgencia requerida podrían enfrentarse a una reducción de la contribución estadounidense.
Las medidas adoptadas por Estados Unidos han acrecentado la preocupación en Europa sobre el compromiso a largo plazo de Washington con la seguridad del continente. La Administración estadounidense ha decidido reducir parte del equipamiento militar destinado a la OTAN, incluidos cazas F-16 y F-15, aviones cisterna, aeronaves de reconocimiento, bombarderos, sistemas no tripulados y algunos medios navales.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, reconoció que Estados Unidos ha reajustado el despliegue de sus recursos militares a nivel mundial, pero aseguró que esto no implica que Washington vaya a dejar de cumplir con sus compromisos de defensa con sus aliados.
Para compensar la retirada gradual de Estados Unidos de áreas clave de la OTAN, Washington pide a los aliados europeos y a Canadá que aumenten rápidamente sus contribuciones, especialmente en lo que respecta a aeronaves tripuladas y no tripuladas, así como a buques de guerra. De hecho, Europa y Canadá han aumentado en más de 90 mil millones de dólares en 2025 respecto al año anterior, un alza cercana al 20 por ciento.
En la cumbre de la OTAN en Turquía se buscarán formas de impulsar los esfuerzos para garantizar los recursos destinados a la defensa y poner en marcha las prioridades de seguridad de la Alianza. La reunión se considera una de las más importantes en la historia de la organización, ya que deberá aclarar y reajustar cuestiones clave dentro del bloque militar, además de servir para que los 32 Estados miembros demuestren su compromiso y preparación en materia de defensa.
Se espera que los aliados de la OTAN lleven a la reunión planes concretos destinados a alcanzar el objetivo de destinar el 5 por ciento del PIB al gasto en defensa en 2035, de los cuales el 3,5 por ciento correspondería al gasto militar central.
Europa y Canadá ya se acercan a las cifras de Estados Unidos en gasto militar en relación con el PIB. Aunque algunos Estados enfrentan dificultades fiscales internas que provocan retrasos en el aumento del gasto en defensa, miembros como Polonia y los países bálticos se han fijado el objetivo de elevarlo hasta el 5 por ciento del PIB en los próximos años.
Justo antes de la cumbre, el gobierno de la República Checa encargó a su delegación la tarea de reafirmar el compromiso de aumentar el gasto en defensa hasta el 3,5 por ciento del PIB para 2035.
Aunque persisten los desacuerdos con los aliados, Estados Unidos reafirma su condición de miembro clave de la OTAN y sostiene que la organización debe llevar a cabo cambios decisivos. Bajo la presión de Washington, los aliados europeos deben demostrar que están cumpliendo sus compromisos de aumentar el gasto en defensa y de compartir responsabilidades para reforzar la capacidad de respuesta ante los desafíos de seguridad, lo que beneficiaría al interés estratégico de la Alianza Atlántica.