La ONU abandera la construcción de la paz

Tras más de ocho décadas de esfuerzos continuados, las Naciones Unidas (ONU) siguen desempeñando su papel fundamental en la prevención de conflictos y el mantenimiento de la paz. Sin embargo, las impredecibles transformaciones del escenario internacional plantean nuevos desafíos a la mayor organización multilateral mundial.

Vista general de una sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, EE. UU. (Foto: Xinhua/VNA)
Vista general de una sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, EE. UU. (Foto: Xinhua/VNA)

La “Semana de la ONU para la Consolidación de la Paz”, que se celebra del 22 al 26 de junio, brinda la oportunidad de repasar el camino recorrido y planificar las próximas etapas para cumplir con la misión de paz.

En esta primera edición, la cita reúne a responsables de la formulación de políticas, expertos, académicos y representantes de la juventud procedentes de numerosos países.

En mensajes transmitidos con motivo del importante evento, los participantes coincidieron en una valoración: la ONU sigue siendo un actor insustituible en la gobernanza global.

Desde las iniciativas diplomáticas destinadas a prevenir conflictos y coordinar la ayuda humanitaria hasta las operaciones de mantenimiento de la paz desplegadas en muchos focos de tensión, la ONU reafirma su papel de liderazgo en los esfuerzos por preservar la paz, impulsar el desarrollo sostenible y afrontar desafíos que ningún país puede resolver por sí solo.

Sin embargo, desde la creación de la ONU en 1945 han transcurrido muchas décadas marcadas por profundas transformaciones históricas. El panorama geopolítico mundial actual difiere considerablemente del de hace más de 80 años.

Aunque la paz y la cooperación siguen siendo la corriente principal de las relaciones internacionales, el mundo muestra una creciente tendencia a la fragmentación y al resurgimiento del unilateralismo.

Al mismo tiempo, la carga derivada de problemas globales como los conflictos, el cambio climático y las epidemias recurrentes pesa cada vez más sobre la organización.

El secretario general de la ONU, António Guterres, subrayó que la convergencia de múltiples crisis plantea desafíos multidimensionales para la "casa común" de los 193 Estados miembros. Entre ellos, los focos de conflicto constituyen el mayor obstáculo para el cumplimiento de la misión de paz de la ONU.

Un reciente informe del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo revela que el número de conflictos armados acaecidos en el mundo alcanza su nivel más elevado desde la Segunda Guerra Mundial.

Solo entre 2021 y 2025, más de 930 mil personas fallecieron en enfrentamientos armados, una cifra cercana al total de víctimas registrado durante las dos décadas anteriores.

El precio de estos conflictos no solo se mide por la pérdida de cientos de miles de vidas inocentes, sino también por una larga serie de consecuencias graves como la pobreza, la migración irregular, el debilitamiento de las economías y el retroceso educativo en numerosos países.

El aumento de las responsabilidades, unido a la reducción de los recursos financieros, sitúa a la ONU ante desafíos sin precedentes.

Durante los dos últimos años, la escasez de financiación ha obligado a la organización a operar por debajo del presupuesto aprobado, congelar contrataciones y reducir el alcance de diversos programas globales.

Lo que resulta aún más preocupante es que, según Guterres, la situación financiera de la organización no muestra perspectivas de mejora para 2026.

Si el déficit presupuestario no se corrige pronto, numerosas actividades de la ONU podrían verse paralizadas, lo que limitaría seriamente su capacidad de actuación. Desde una perspectiva interna, las transformaciones del escenario internacional exigen también reformas que permitan a la organización mantener su papel rector en la gobernanza global.

Guterres ha insistido en numerosas ocasiones en la necesidad de acelerar las reformas para reforzar la capacidad de adaptación de la ONU y responder a las exigencias del nuevo contexto.

La reforma constituye un desafío, pero también una oportunidad para incrementar la eficacia de la ONU y seguir contribuyendo a la construcción de un futuro sostenible para la humanidad.

Creada tras el final de la Segunda Guerra Mundial, la ONU nació con la aspiración común de la humanidad de construir un mundo pacífico, estable y próspero.

El mundo ha experimentado profundas transformaciones en las últimas ocho décadas, pero la misión esencial de la ONU de preservar la paz y la seguridad internacionales, promover los derechos humanos e impulsar el desarrollo sostenible mantiene intacta su vigencia.

Con el propósito de adaptarse a las realidades geopolíticas actuales y seguir cumpliendo su misión histórica en el nuevo contexto internacional, la ONU está reformando su estructura.

No obstante, este esfuerzo solo podrá prosperar si cuenta con el respaldo y la cooperación efectiva de todos los Estados miembros.

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