Soluciones a dos grandes desafíos

El mundo afronta dos crisis de gran impacto de forma simultánea: el cambio climático y la soberanía energética. Sin embargo, la solución a estos dos problemas complejos es la misma: poner fin a la era de los combustibles fósiles y acelerar la transición hacia las energías limpias.

Los expertos meteorológicos franceses advierten de que el inusual adelanto de las olas de calor extremo este año amenaza con provocar graves daños en las infraestructuras, la economía y el sector energético.
Los expertos meteorológicos franceses advierten de que el inusual adelanto de las olas de calor extremo este año amenaza con provocar graves daños en las infraestructuras, la economía y el sector energético.

Durante su intervención en la Semana de Acción Climática de Londres, con sede en el Reino Unido, el secretario general de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, destacó que, a simple vista, la crisis climática y la crisis de la seguridad energética no parecen estar relacionadas. Sin embargo, en esencia, ambos desafíos tienen un mismo origen: la excesiva dependencia de los combustibles fósiles durante un largo período de tiempo. Según el líder de la ONU, estos no solo están destruyendo el planeta, sino también mantienen a muchas economías como “rehenes”.

Las emisiones derivadas de la quema de combustibles fósiles siguen agudizando el cambio climático y alejando el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales. El secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Simon Stiell, señaló que la reciente ola de calor extremo que azota Europa es una de las consecuencias de la contaminación causada por el uso de combustibles fósiles.

Adicionalmente, la excesiva dependencia del carbón, el petróleo y el gas coloca a las economías en un estado de vulnerabilidad ante los conflictos geopolíticos. El del Oriente Medio ha evidenciado esta debilidad estructural. Cuando el suministro de “oro negro” procedente de la región se interrumpió debido al bloqueo del estrecho de Ormuz, muchas economías entraron casi de inmediato en una situación de incertidumbre.

La abrupta escasez de crudo ha provocado interrupciones en las cadenas de suministro y elevado significativamente los costos logísticos y de insumos, ejerciendo una presión directa sobre las actividades productivas en numerosos países. El modelo de desarrollo basado en los combustibles fósiles ha dejado de ser adecuado y las energías renovables se perfilan como una solución que permite a los países garantizar la seguridad energética y responder de manera efectiva al cambio climático.

Según la ONU, el costo de las energías renovables disminuyó considerablemente en la última década. Desde 2010, el precio de la energía solar cayó cerca del 90 por ciento, el de la eólica terrestre más de un 70 por ciento, mientras las tecnologías de almacenamiento en baterías bajaron hasta un 95 por ciento. Esta reducción de costos impulsa la transición global hacia una nueva era energética.

Además, la transición energética es un paso fundamental para que los países alcancen la autonomía energética. Guterres afirmó que las energías renovables abren el camino hacia una seguridad energética sostenible, ya que, a pesar de los constantes choques en el panorama geopolítico mundial, “nadie puede imponer un embargo al sol ni bloquear el viento”.

Gracias a los esfuerzos internacionales, las energías limpias ganan cada vez más terreno. Un estudio del centro de investigación climática Ember (Reino Unido) indica que la generación de electricidad a partir de fuentes renovables cubrió todo el crecimiento de la demanda eléctrica mundial en 2025. Ese año, a nivel global, las energías renovables representaron el 34 por ciento de la producción total de electricidad, superando el 33 por ciento correspondiente al carbón.

Pero pese a ser una necesidad urgente, la transición hacia las energías renovables enfrenta varios desafíos. En primer lugar, el proceso es desigual: avanza rápidamente en los países desarrollados, pero es lento en algunas regiones, especialmente en África. Aunque ese continente concentra el 60 por ciento del potencial mundial de energía solar, solo recibe el 2 por ciento de la inversión global en energías limpias. Además, mientras muchos países no pueden garantizar su autosuficiencia en este ámbito, los combustibles fósiles siguen siendo una opción, sobre todo ante el aumento de la demanda eléctrica provocado por la subida de las temperaturas.

Algunos países continúan enfrentando el desafío de equilibrar la reducción de emisiones con la necesidad de garantizar el suministro energético a corto plazo.

El secretario general de la ONU subrayó que el mundo se encuentra ante una oportunidad histórica para abandonar la dependencia de los combustibles fósiles. El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos y las recientes tensiones en los mercados energéticos son un recordatorio de que la transición debe acelerarse no solo por razones climáticas, sino también por la seguridad energética global.

Back to top