Con escalas en los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin, esta es la primera visita del jefe de la diplomacia estadounidense a Oriente Medio desde el estallido del conflicto entre EE. UU., Israel e Irán a finales de febrero. Los principales temas de conversación entre Rubio y los líderes del Golfo incluyen el memorando de entendimiento recientemente firmado entre EE. UU. e Irán, los esfuerzos para garantizar la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz y las medidas para mantener la paz y la estabilidad en Oriente Medio.
Durante su escala en Baréin, Rubio participó en una reunión con el Consejo de Cooperación del Golfo para debatir con los aliados sobre las prioridades comunes en materia de seguridad y cooperación económica.
La visita tuvo lugar en un momento delicado para la región del Golfo. Si bien las exportaciones de petróleo y el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz han comenzado a recuperarse, las tensiones persisten. Funcionarios iraníes han acusado a algunos países del Golfo de facilitar secretamente las operaciones militares estadounidenses en conflictos recientes y advirtieron que Teherán seguirá ejerciendo presión para reducir la presencia militar estadounidense en la región.
Los estados del Golfo han mostrado durante mucho tiempo escepticismo ante la creciente influencia de Irán, ya que temen que un alto el fuego definitivo con EE. UU. pueda fortalecerlo o dejar sin resolver cuestiones como su programa de misiles balísticos, las milicias supuestamente respaldadas por Irán y la seguridad marítima en el Golfo.
Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Kuwait, Baréin y Catar albergan bases militares estadounidenses que constituyen el núcleo de la arquitectura de seguridad de EE. UU. en Oriente Medio. Cualquier reconsideración de las relaciones de seguridad con EE. UU. podría tener un impacto significativo en la estrategia militar.
Precisamente una de las misiones de Rubio ha sido disipar las preocupaciones de los Estados del Golfo sobre la seguridad regional y reafirmar que EE.UU. sigue siendo un sólido garante de seguridad para sus aliados, con lo que se aseguran los intereses estadounidenses en esta región geopolítica de importancia estratégica.
La seguridad marítima también fue un tema central en sus conversaciones con los líderes de los Estados del Golfo, tras las recientes advertencias de los sectores más intransigentes de Irán sobre las continuas interrupciones del tráfico a través del estrecho de Ormuz.
Pese a los acuerdos entre EE. UU. e Irán para establecer canales de comunicación que mantengan abierto el estrecho, el principal negociador de Teherán, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró que la situación en el canal marítimo "nunca volverá a ser la misma" que antes de la guerra.
Con el objetivo de tranquilizar a los productores del Golfo, cuyas economías dependen de un flujo ininterrumpido de petróleo y gas, Rubio afirmó en las reuniones que se trata de una vía marítima internacional y que ningún país puede cobrar tasas o aranceles. El flujo continuo de exportaciones de petróleo a través de este vital estrecho contribuirá a reactivar la industria petrolera de Oriente Medio, afirmó.
Actualmente las negociaciones entre EE.UU. e Irán avanzan hacia un acuerdo más integral sobre el programa nuclear de Teherán y cuestiones de seguridad regional. Según analistas, una de las incógnitas para los Estados del Golfo es si el marco del alto el fuego puede cristalizar en un acuerdo de seguridad regional sostenible o si se trata de una simple tregua temporal.
La seguridad regional y la reapertura del estrecho de Ormuz siguen siendo las preocupaciones más acuciantes para los aliados del Golfo y un gran desafío para EE.UU.