Los visitantes pueden alquilar trajes tradicionales de las minorías étnicas y tomarse fotos en diversos escenarios: terrazas de arroz, jardines florales, nidos gigantes, columpios, casas de madera y otros espacios característicos. Además, se venden recuerdos elaborados artesanalmente, como joyas de plata, prendas de brocado, juguetes de madera y especialidades locales.
Además de contemplar las sencillas viviendas de madera, los tranquilos arroyos y los coloridos tejidos de brocado, los visitantes pueden descubrir la rica identidad cultural del pueblo mong, que lleva generaciones vinculado a esta tierra.