Desde arriba, Bai Can semeja una vívida pintura de tinta oriental. Sus aguas cristalinas muestran distintos tonos de azul turquesa y rodean un animado conjunto de plataformas flotantes.
En los últimos años, la reestructuración de la economía marítima ha despertado el potencial de esta zona, convirtiéndola en uno de los principales centros de deportes y entretenimiento acuático de Phu Quy.
Entre las tranquilas aguas se extiende una red de más de veinte plataformas flotantes de servicios turísticos, diseñadas con un estilo dinámico y llenas de color.
Durante los períodos de mayor afluencia, cada plataforma atiende entre 60 y 80 visitantes por día.
Este lugar ha inspirado muchos vídeos y fotos que han realzado la fama de la paradisíaca isla de Phu Quy. Los guías se han acostumbrado a desempeñar también el papel de fotógrafos para ayudar a los visitantes a capturar los mejores recuerdos.
La zona también es conocida por sus emocionantes experiencias de deportes acuáticos.
Entre las actividades más populares destacan el paddle surf y el buceo para observar arrecifes de coral.
Bajo las transparentes aguas de Bai Can yace un diverso y colorido ecosistema de arrecifes de coral que se extienden como auténticos bosques submarinos.
Una de las características especiales de Bai Can es la poca profundidad de sus aguas. El visitante solo necesita una careta y un tubo de snorkel para admirar de cerca los impresionantes arrecifes de coral y la abundante vida submarina.
Allí también impera una estricta disciplina de protección ambiental. Los prestadores de servicios recuerdan constantemente a los visitantes, mediante altavoces, que no deben pisar los corales. Además, organizan recogidas de residuos con regularidad y eliminan las estrellas de mar corona de espinas, una especie perjudicial para los arrecifes, a fin de preservar ese valioso recurso natural.
El principal atractivo de Bai Can es su servicio de “estudio fotográfico submarino”, gestionado por un equipo de jóvenes profesionales del turismo pertenecientes a la Generación Z, caracterizados por su energía, entusiasmo y preparación.
Los jóvenes guías turísticos, con certificación en salvamento acuático, permanecen constantemente en el agua ayudando a los visitantes a adoptar las mejores poses para sus fotos. Incluso quienes no saben nadar se aventuran al agua gracias a la atención personalizada y el esmerado acompañamiento del equipo de guías, disfrutando con confianza de la experiencia única de sumergirse en el mar.