Relaciones Francia-Marruecos entran en nueva etapa

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha concluido con éxito su primera visita oficial al extranjero desde que asumió el cargo. En un contexto en el que ambos países buscan reparar una relación muy deteriorada por desacuerdos del pasado, este viaje supone el inicio de una nueva etapa en la cooperación bilateral.

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu. (Foto: Xinhua/VNA)
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu. (Foto: Xinhua/VNA)

La visita del primer ministro Sébastien Lecornu marca un hito en el proceso de normalización de los vínculos entre París y Rabat tras varios años de tensiones. El hecho llamó la atención por la cálida acogida dispensada por Marruecos al dignatario francés. Al recibirlo en Rabat, su par marroquí, Aziz Akhannouch, afirmó que la confianza mutua se ha restablecido y que ambas partes están trabajando para “abrir un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales”.

Este panorama optimista contrasta con la tensión existente hace menos de cinco años. En 2021, los lazos entre ambos países comenzaron a deteriorarse debido a una serie de desacuerdos relacionados con cuestiones de inteligencia, política de visados, cooperación judicial y la postura de Francia sobre el Sáhara Occidental.

París redujo a la mitad el número de visados Schengen concedidos a ciudadanos marroquíes en respuesta a la negativa de Rabat a aceptar el regreso de sus nacionales que residían ilegalmente en Francia. Esta decisión provocó una fuerte reacción por parte de Marruecos y llevó las relaciones bilaterales a su nivel más bajo en muchos años.

Las tensiones diplomáticas entre Francia y Marruecos comenzaron a aliviarse a partir de 2024, cuando el presidente Emmanuel Macron expresó su apoyo a la postura de Rabat respecto al Sáhara Occidental, un territorio en disputa cuya soberanía reivindican tanto Marruecos como el Frente Polisario, respaldado por Argelia. Sin embargo, incluso después de superado el periodo de mayor tensión, las relaciones entre ambos países no avanzaron al ritmo esperado.

En este contexto, la visita de Lecornu, además de ser un gesto diplomático simbólico que refleja la restauración de la confianza mutua, sienta las bases para llevar los lazos bilaterales a una etapa de cooperación más avanzada.

En la ocasión, ambos jefes de gobierno y más de 20 ministros de los dos países asistieron a la Reunión de Alto Nivel Francia-Marruecos, la primera vez desde 2019. Las partes firmaron 14 acuerdos de cooperación en campos como infraestructuras, tecnología, seguridad, educación, cultura, investigación científica y desarrollo sostenible.

La visita transmite el mensaje de una cooperación de beneficio mutuo. Para París el fortalecimiento de los vínculos con Marruecos representa un paso estratégico hacia la consolidación de su posición en el Mediterráneo occidental y en África. Esta estrategia se produce en un momento en que la influencia internacional de Francia corre el riesgo de disminuir. Aunque durante mucho tiempo desempeñó un papel relevante en el continente africano, en los últimos años la presencia e influencia francesas han experimentado un notable retroceso. El ejército francés se ha visto obligado a retirar tropas de varios países que antes estaban bajo su esfera de influencia.

En la pretensión de recuperar su posición en África, Francia considera a Marruecos un socio de gran potencial. En término económico, gracias a sus modernos puertos, una infraestructura desarrollada, grandes zonas industriales y una capacidad logística en constante expansión, Marruecos se ha consolidado como un importante centro industrial, logístico y energético que conecta a Europa con África.

Además, Rabat desempeña un papel fundamental en la lucha contra el terrorismo y la delincuencia organizada en la región del Sahel, así como en la gestión de los flujos migratorios irregulares. Debido a su ubicación como puerta de entrada a Europa, Marruecos es un punto clave en el norte de África para frenar la llegada de decenas de miles de migrantes procedentes del África subsahariana que intentan entrar ilegalmente en el continente europeo.

Para Marruecos, la cooperación con Francia también ofrece importantes beneficios. Según analistas, sus intereses no se limitan a captar inversiones, sino que también incluyen el acceso a tecnologías estratégicas como la inteligencia artificial, el análisis de macrodatos (big data) y la industria avanzada, elementos determinantes para fortalecer la competitividad de la economía marroquí a largo plazo.

Los intereses estratégicos constituyen la principal razón por la que Francia y Marruecos dejan atrás un periodo de dificultades y avanzan hacia una relación más sólida y pragmática. No obstante, el futuro de los vínculos bilaterales dependerá de la capacidad para materializar sus compromisos en proyectos de cooperación sostenibles y a largo plazo.

Back to top