Europa presionada por precios del petróleo

El conflicto en Oriente Medio ha disparado los costes energéticos y provocado interrupciones del suministro, obligando a Europa, altamente dependiente de las importaciones de combustibles fósiles, a afrontar crecientes presiones.

El conflicto en Oriente Medio ha encarecido la energía y desestabilizado las cadenas de suministro, poniendo en aprietos a Europa, cuya economía depende en gran medida de las importaciones de los combustibles fósiles. Ante el consecuente repunte inflacionario, el Banco Central Europeo (BCE) acaba de elevar los tipos de interés en 0,25 puntos porcentuales, hasta el 2,5 por ciento, mientras la Unión Europea (UE) impulsa estrategias encaminadas a responder con mayor anticipación a las perturbaciones energéticas mundiales.

Esta es la segunda vez que el BCE endurece su política monetaria desde comienzos de año. En la zona del euro, la inflación aumentó a 3,3 por ciento en agosto.

El BCE prevé que la economía de la eurozona crecerá 0,9 por ciento en 2026 y ascenderá al 1,4 por ciento en 2027 y al 1,5 por ciento en 2028.

Según la institución, los nuevos escenarios sobre las perturbaciones energéticas muestran que sus efectos sobre el crecimiento y la inflación podrían variar considerablemente en función de su magnitud y duración.

Desde la escalada de las tensiones militares en Oriente Medio, la UE ha tenido que desembolsar más de 24 mil millones de euros adicionales por sus importaciones energéticas debido al fuerte aumento de los precios, mientras la producción dentro del bloque permanece estancada.

Los precios del petróleo se mantienen elevados después de nuevos ataques contra el transporte marítimo en torno al estrecho de Ormuz, lo que agrava la presión sobre las economías europeas, altamente dependientes de la energía importada.

Según la Oficina Estadística de la Unión Europea, en 2024 la UE importó 471,3 millones de toneladas de crudo, mientras su producción interna apenas llegó a 15,5 millones. La dependencia de las importaciones alcanzó así el 96,6 por ciento.

La crisis en Oriente Medio ha disparado los precios a corto plazo, debilitando los incentivos económicos para cubrir el stock en algunos países europeos. Las reservas de gas de Europa están en niveles inusualmente bajos.

Tal situación evidencia los riesgos derivados de una elevada dependencia de los suministros externos.

La Agencia Internacional de Energía considera que los gobiernos deberían estudiar la creación de reservas estratégicas, recurrir a contratos más flexibles y reforzar la cooperación internacional para prepararse ante una eventual escasez.

Con el objetivo de fortalecer la seguridad energética y la resiliencia de la economía europea frente a las perturbaciones geopolíticas, la UE ha adoptado una estrategia consistente en reforzar la coordinación entre los Estados miembros, llenar los almacenes subterráneos de gas, flexibilizar la gestión de las reservas energéticas y recurrir a las de emergencia de petróleo solo cuando sea necesario.

La estrategia comunitaria también se centra en acelerar la electrificación y desarrollar las energías limpias, así como en ampliar los sistemas de almacenamiento para reducir el desaprovechamiento de la electricidad generada a partir de fuentes renovables y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, en un contexto de creciente demanda eléctrica.

La UE genera más electricidad a partir de fuentes renovables que nunca antes.

Sin embargo, las limitaciones tecnológicas para almacenar electricidad provocan el desperdicio de una parte notable del superávit, que no puede reservarse para cubrir los picos de mayor demanda.

El consumo eléctrico en Europa se está acelerando de forma notable, impulsado por la creciente implantación de los vehículos eléctricos, los sistemas de calefacción mediante bombas de calor y los centros de datos que sustentan la inteligencia artificial. Esta tendencia ha convertido la ampliación de la capacidad de almacenamiento en una de las principales prioridades de la UE.

Ante las persistentes las tensiones en Oriente Medio, el BCE prevé que la inflación se mantenga significativamente por encima del objetivo del 2 por ciento durante un período prolongado.

Se prevé que el BCE lleve a cabo otras dos subidas de los tipos de interés de aquí a mediados de 2027, mientras el fuerte aumento de los precios del petróleo sigue ejerciendo una considerable presión sobre la economía europea.

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