La situación se ha deteriorado luego que los hutíes enviaran advertencias explícitas a las navieras internacionales, exigiéndoles suspender todos los envíos de carga con origen o destino en los puertos saudíes y advirtiendo que los buques que violen la prohibición podrían ser atacados.
En respuesta, el gobierno yemení internacionalmente reconocido ha prometido tomar represalias contra los ataques hutíes, en medio de una creciente ola de ataques con misiles y drones. El Gobierno teme que los rebeldes hutíes busquen replicar las acciones de Irán en el estrecho de Ormuz para controlar el estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el golfo de Adén y, a través de este, con el océano Índico. Tales hechos podrían desencadenar un conflicto a gran escala y hundir a Yemen en una nueva espiral de violencia.
Ante la escalada de la situación, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró un debate abierto sobre la situación en el país de Oriente Medio. Los delegados expresaron su profunda preocupación por la intensificación de los enfrentamientos, los ataques contra Arabia Saudita y los buques mercantes, y advirtieron que podrían socavar el frágil alto el fuego alcanzado en 2022 y agravar aún más la crisis humanitaria en Yemen.
El Consejo de Seguridad instó a todas las partes a actuar con moderación, respetar el derecho internacional, proteger a la población civil y reanudar los esfuerzos políticos bajo los auspicios de las Naciones Unidas para lograr una solución pacífica y sostenible al prolongado conflicto en Yemen.
Las tensiones entre las fuerzas yemeníes y los continuos ataques no solo incrementa la posibilidad de una guerra a gran escala, sino que amenaza la vida de civiles y la estabilidad de los países vinculados a las rutas del mar Rojo. La interrupción del transporte marítimo en una de las rutas comerciales más importantes del mundo podría tener amplias repercusiones. Muchas compañías navieras internacionales están evitando preventivamente los estrechos de Bab el-Mandeb y Ormuz. En medio de las complejas crisis en el Oriente Medio, cualquier incidente en el mar corre el riesgo de escalar rápidamente hasta convertirse en una crisis de seguridad, afectando los esfuerzos diplomáticos y humanitarios en toda la región.
La comunidad internacional sigue de cerca la situación en Yemen y está particularmente preocupada por la reanudación de los ataques de las fuerzas hutíes contra buques mercantes en el Mar Rojo. Se teme que un solo incidente en el mar acarree consecuencias imprevistas para la seguridad regional y la estabilidad mundial. Ante la persistencia de conflicto en Oriente Medio que no muestran signos de desescalada, cualquier acción militar o medida de represalia entraña el riesgo de desencadenar un nuevo ciclo de confrontación, socavando las perspectivas de diálogo político en Yemen.
El Consejo de Seguridad instó a todas las partes a actuar con moderación, respetar el derecho internacional, proteger a la población civil y reanudar los esfuerzos políticos bajo los auspicios de las Naciones Unidas para lograr una solución pacífica y sostenible al prolongado conflicto en Yemen.