Se trata del primer viaje a Siria de un secretario general de la ONU en 17 años, desde el realizado por Ban Ki-moon en 2009, un gesto que reafirma el respaldo de la comunidad internacional a las aspiraciones del pueblo sirio de reconstruir el país tras largos años de guerra.
El enorme interés internacional por esta visita coincide con los notables avances que Siria ha registrado en los últimos meses. Los esfuerzos de reforma han sido ampliamente valorados y las aspiraciones de reconstruir el país tras los estragos de la guerra civil han recabado un creciente respaldo, lo que ha consolidado el retorno de Siria al escenario internacional y ha robustecido sus relaciones de cooperación.
Al reunirse en Damasco con el presidente interino de Siria, Ahmed al-Sharaa, Guterres manifestó su apoyo a través de apretones de manos y gestos de cercanía y cordialidad. Ambos abordaron la situación del país durante el período de transición, los esfuerzos de reconstrucción y el papel de la ONU en el apoyo a Siria tras años de conflicto.
Guterres reafirmó el compromiso de la ONU de apoyar al pueblo sirio y al proceso de transición política, al tiempo que subrayó la importancia de preservar la soberanía, la unidad y la integridad territorial del país.
Destacó que su visita simboliza la solidaridad de la comunidad internacional y reafirma la determinación de la ONU de “no dejar atrás a Siria” en un momento tan decisivo.
La visita adquirió aún más relevancia con el discurso que Guterres pronunció ante el Parlamento sirio, que acababa de celebrar su primera sesión tras varios años de interrupción.
En ese escenario, el jefe de la ONU instó a levantar todas las sanciones que aún pesan sobre Siria y exhortó a la comunidad internacional a apoyar las inversiones en infraestructura, educación y salud, así como a crear medios de vida para la población.
También pidió redoblar los esfuerzos por facilitar el retorno seguro de los refugiados sirios. Su visita coincidió con el anuncio por parte de las autoridades locales de la iniciativa ‘Siria sin campamentos de refugiados’, cuyo objetivo es poner fin antes de 2027, mediante la reconstrucción económica, la rehabilitación de infraestructuras y el apoyo a su regreso voluntario, a la situación de los desplazados, la mayoría de los cuales viven en asentamientos temporales.
En este contexto, el Ministerio de Gestión de Emergencias y Desastres de Siria señaló que el país aspira a resolver este año la situación de los miles de migrantes que aún viven en campamentos provisionales, así como crear condiciones de vida sostenibles que favorezcan su retorno.
Paralelamente, el país trabaja en la creación de una base de datos nacional sobre los migrantes y coopera con el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, el Banco Mundial y la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, a fin de impulsar su reintegración a la sociedad.
La reconstrucción de Siria tras años de guerra representa un desafío de gran magnitud que difícilmente podrá completarse a corto plazo. La determinación de las autoridades sirias es legítima y requiere del respaldo sostenido de la comunidad internacional.
Ese apoyo resulta aún más necesario después de un conflicto que se prolongó por 13 años, causó más de 500 mil muertes y obligó a millones de personas a abandonar sus hogares.
Más de una década de violencia desencadenó una de las crisis humanitarias más graves del mundo. Hoy, la determinación de Siria y el respaldo de la comunidad internacional ofrecen la esperanza de que el país pueda dejar atrás el doloroso recuerdo de la guerra y abrir una nueva etapa de paz y reconstrucción.