Riesgos derivados de los cuellos de botella energéticos mundiales

La interrupción simultánea del tránsito por el mar Rojo y el estrecho de Ormuz ha sumido al mercado global en un grave desabastecimiento energético.

Estrecho de Ormuz (Foto: Xinhua/VNA)
Estrecho de Ormuz (Foto: Xinhua/VNA)

Estos cuellos de botella en el golfo y el mar Rojo interrumpen el flujo directo de petróleo y gas natural licuado (GNL) de Oriente Medio, lo que pone en jaque el abastecimiento energético global.

A la parálisis en el estrecho de Ormuz se suman nuevas presiones sobre el mercado petrolero global, intensificadas por el repunte de las tensiones entre Arabia Saudí y las fuerzas hutíes en Yemen.

En respuesta al lanzamiento de misiles y drones contra su territorio, Arabia Saudí ha llevado a cabo bombardeos aéreos contra posiciones de los hutíes.

La situación resulta aún más preocupante a medida que los hutíes avanzan por la costa occidental hacia el estrecho de Bab el-Mandeb, una de las rutas marítimas más importantes del mundo. El grupo ya tomó control de las islas Hanish Grande y Hanish Pequeña, al sur del mar Rojo, amenazando la ruta marítima comercial a través del mar Rojo que utiliza Arabia Saudí para transportar crudo como alternativa al estrecho de Ormuz.

Los ataques han obligado a Arabia Saudí a cerrar temporalmente el oleoducto Este-Oeste, de unos 1,2 mil kilómetros de longitud y una capacidad de alrededor de 4-5 millones de barriles de petróleo al día, equivalentes a cerca del cinco por ciento del suministro petrolero mundial. Este oleoducto transporta petróleo desde los yacimientos del este de Arabia Saudí hasta instalaciones situadas en la costa del mar Rojo, lo que permite al país reducir su dependencia del estrecho de Ormuz.

Los ataques del movimiento hutí amenazan la seguridad de las instalaciones energéticas y del suministro petrolero internacional, ya que el oleoducto Este-Oeste adquiere una importancia especial en un contexto de interrupción del transporte a través de Ormuz.

Si Ormuz es la puerta de salida hacia el mundo para los flujos de petróleo y GNL procedentes del Golfo, Bab el-Mandeb es la puerta meridional del mar Rojo, que conecta el océano Índico con el canal de Suez.

Las amenazas a la navegación en el mar Rojo aumentan los riesgos para las rutas comerciales entre Asia, Oriente Medio y Europa. La expansión del control de los hutíes a lo largo del mar Rojo y su avance hacia el estrecho de Bab el-Mandeb generan preocupación por la seguridad de una de las rutas marítimas estratégicas más importantes del mundo.

Dado que alrededor del 80 por ciento del petróleo y del 90 por ciento del GNL que atraviesan Ormuz tienen como destino Asia, incluidos mercados tan importantes como China, India, Japón y Corea del Sur, la interrupción del flujo de petróleo y gas a través del estrecho no es solo un problema para los países exportadores de hidrocarburos del Golfo, sino que se está convirtiendo en un shock para el mercado energético mundial. En medio de las prolongadas graves interrupciones en Ormuz, los intentos del movimiento hutí de bloquear Bab el-Mandeb podrían privar al mercado de otra importante ruta alternativa para el transporte del petróleo desde Oriente Medio.

Los ataques de los hutíes contra buques comerciales y petroleros incrementan los costes y los riesgos de la navegación. Optar por rutas alternativas para evitar las zonas peligrosas reduce los riesgos, pero alarga las travesías, aumenta el consumo de combustible, los fletes y las primas de seguro, amén de alargar los plazos de entrega, lo que eleva los precios de los combustibles.

La interrupción del suministro a través de Ormuz provoca una fuerte volatilidad en el mercado del gas. El precio spot del GNL en Asia en el segundo trimestre de 2026 superó en 45 por ciento al del mismo periodo del año pasado.

Los elevados precios del gas y del GNL incrementan los costes de generación eléctrica en los países dependientes de las importaciones. Cuando simultáneamente suben los precios de la electricidad, los combustibles y el transporte, el impacto se hace sentir en productos esenciales como los químicos, los fertilizantes, el acero, el cemento, los alimentos y muchas otros.

En un sistema energético mundial profundamente dependiente del comercio marítimo, bastan unos pocos cuellos de botella estratégicos para generar un efecto dominó, desde las interrupciones del suministro hasta el aumento de los precios de los combustibles, con severas consecuencias para el crecimiento económico y la inflación.

Las crecientes tensiones en el estrecho de Ormuz y el mar Rojo amenazan gravemente la seguridad energética mundial. Cuando el conflicto en Oriente Medio no muestra señales de remitir, encontrar soluciones para garantizar la seguridad y mantener la navegación a través de estas aguas se está convirtiendo en una de las cuestiones más urgentes para la región y el resto del mundo.

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