Emergencia por aumento sin precedentes del nivel del mar

La aceleración sin precedentes en la subida del nivel de los océanos representa una seria amenaza para las poblaciones costeras, sobre todo en los países ribereños del Pacífico. Este crítico escenario forma parte de la agenda de la 55ª Cumbre del Foro de las Islas del Pacífico, actualmente en desarrollo en Palaos.  

(Foto de ilustración: Xinhua)
(Foto de ilustración: Xinhua)

La isla de Tuvalu, habitada por unas 11 mil personas, se halla en la "primera línea" de la emergencia climática protagonizada por las devastadoras consecuencias del avance del océano.

En los últimos 30 años, el nivel del mar en torno a esta nación ha aumentado 21 centímetros, casi el doble de la media global. Sus casas y carreteras quedan sumergidas en agua salada; manantiales subterráneos, contaminados, y muchos cultivos esenciales, incapaces de crecer.

Lo que preocupa aún más a los científicos es la posibilidad de inundación en la mitad de Funafuti, la capital del país, en 2050. Incluso la mayoría parte de Tuvalu podría quedar sumergida a finales del siglo XXI.

El incremento del nivel del mar es desde hace tiempo una amenaza permanente para numerosas regiones.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha alertado en repetidas ocasiones sobre secuelas tan graves como la inundación de comunidades costeras, la contaminación del agua dulce, la desaparición de cultivos, daños infraestructurales, la biodiversidad perjudicada y economías devastadas.

Entre los sectores más sometidos a presión se incluyen los denominados sostenes de la economía, a saber, la pesca, la agricultura y el turismo.

Conforme a las Naciones Unidas, entre 2014 y 2023 el nivel medio mundial del mar aumentó 4,7 milímetros al año. En 2024, alcanzó un récord de 5,9.

En el peor de los escenarios, el incremento superaría un metro a finales de siglo, poniendo en juego a las comunidades residentes en zonas costeras e ínsulas.

Aparte de las islas bañadas por el Pacífico, múltiples ciudades y aldeas una vez llenas de bullicio en la costa de Asia, el Caribe y América Central, han ido quedando desiertas por el éxodo de sus pobladores en busca de lugares no expuestos a la subida del mar. El fenómeno, acorde con proyecciones de las Naciones Unidas, desplazará a millón 200 mil personas en todo el mundo para 2050.

De hecho, hasta el año pasado más del 90 por ciento de los tuvaluanos habían solicitado visados de migración climática hacia Australia.

El gobierno del país polinesio ha lanzado el proyecto Nación Digital destinado a preservar la soberanía nacional y la identidad cultural en el metaverso, en un intento por manejar el riesgo de aparición de su territorio físico.

Kiribati, Vanuatu, las Islas Marshall y otras naciones insulares amenazadas con ser devoradas por el mar también están sometidas a evacuación forzosa.

Expertos temen que tal ola migratoria no solo comporte cambios de residencia y trabajo, sino también dé al traste con la preservación de los valores culturales de las naciones ribereñas del Pacífico.

El calentamiento global, que provoca el derretimiento de las masas de hielo, y la expansión térmica del agua, impulsada por la disparada de las temperaturas oceánicas, constituyen una de las principales causas del aumento del nivel del mar.

El Servicio Mundial de Vigilancia de Glaciares ha notificado que los glaciares en todo el planeta están derritiéndose a una velocidad récord. Desde 1975, esas formaciones, excluidas las capas de Groenlandia y la Antártida, han perdido más de nueve billones de toneladas de hielo.

El deshielo aumenta el nivel del mar un milímetro cada año y provoca riesgos de inundaciones, deslizamientos de tierra y más calamidades.

Desafortunadamente, la asistencia de las grandes potencias es insuficiente para hacer más resilientes a las zonas afectadas por dicha crisis y sus consecuencias.

En su 55ª Cumbre, los líderes del Foro de las Islas del Pacífico sopesan activar un mecanismo de recuperación exclusivo de la región. Este permitirá a las comunidades vulnerables acceder mejor a recursos necesarios para responder al cambio climático, especialmente a cuestiones urgentes como el aumento del nivel del mar.

Back to top