En un informe sobre la situación de Afganistán a cinco años del regreso de los talibanes, la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) destacó que el país ha registrado algunos avances positivos.
Según el informe, la paulatina reducción de los combates y la incipiente mejora de la seguridad han facilitado las tareas de reconstrucción del país. Aunque persisten numerosos obstáculos, se ha abierto progresivamente la puerta a la cooperación económica con algunas naciones de la región. Las autoridades talibanes también se han centrado en proyectos de desarrollo de infraestructuras, carreteras y ampliación de los sistemas de riego agrícola.
Después de décadas sumido en conflictos, el pueblo afgano alberga un fuerte anhelo de paz y de una vida próspera y feliz. No obstante, la jefa interina de la UNAMA, Georgette Gagnon, advirtió que para consolidar una estabilidad duradera y un progreso real no basta únicamente con el cese de los combates en el país.
Actualmente unos 14 millones de afganos están agobiados por una grave inseguridad alimentaria. El regreso de casi 7 millones de refugiados en los últimos tres años ha aumentado la presión sobre una economía ya de por sí frágil. Además, las políticas hacia las mujeres y las niñas siguen siendo uno de los asuntos más controvertidos durante los cinco años de gobierno talibán.
Uno de los logros de los que más presumen las autoridades talibanes es la mejora de la seguridad. Tras llegar al poder, han llevado a cabo constantes operativos antiterroristas que han reducido de forma notable el impacto y el número de atentados. Sin embargo, los riesgos para la seguridad siguen presentes. Además, las tensiones en la frontera entre Afganistán y Pakistán se han agravado considerablemente tras meses de acciones militares y represalias mutuas. Cientos de personas han muerto en enfrentamientos transfronterizos desde febrero de este año.
Para muchos afganos la vida cotidiana se ha vuelto más segura, pero las preocupaciones por la subsistencia siguen pesando sobre sus hombros. Las Naciones Unidas señalan que millones de personas en el país afrontan el riesgo de una grave escasez de alimentos.
El Programa Mundial de Alimentos estima que necesita 900 millones de dólares para mantener las operaciones de ayuda de emergencia y asistencia nutricional en Afganistán en 2026. De lo contrario, la crisis alimentaria podría agravarse y poner en peligro la vida de millones de personas.
Por otro lado, la cuestión considerada más acuciante en la sociedad afgana actual es la política hacia las mujeres y las niñas. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) señala que ese es actualmente el único país del mundo que prohíbe a las niñas cursar estudios secundarios y universitarios. Se estima que la prohibición de la educación femenina podría provocar que unas 600 mil mujeres abandonen la fuerza laboral durante los próximos 35 años y ocasionar a la economía pérdidas por unos 9,6 mil millones de dólares.
La Unesco considera que mantener esa prohibición podría aumentar la pobreza, agravar la escasez de mano de obra, reducir el potencial de desarrollo y dejar consecuencias difíciles de revertir para la economía y la sociedad. Esta cuestión es uno de los principales obstáculos para que las autoridades talibanes rompan su aislamiento y sean reconocidas por la comunidad internacional.
Cinco años después del regreso de los talibanes, puede decirse que Afganistán ha dejado atrás la pesadilla de la guerra. Sin embargo, el camino hacia la paz y la prosperidad sostenibles sigue plagado de dificultades. Intensificar los esfuerzos contra el terrorismo, garantizar los derechos humanos, revertir las políticas discriminatorias y restablecer el acceso de las niñas a la educación son cuestiones a resolver con urgencia.
La comunidad internacional considera que solo superando los escollos mencionados Afganistán podrá avanzar en el proceso de reconstrucción y brindar una vida próspera y feliz a su población.