El acceso a la educación de los niños en zonas de conflicto: Una brecha difícil de cerrar

Septiembre es el mes de la vuelta al colegio para muchos, pero para los niños de zonas de guerra es solo otro mes de espera. Evoca el entusiasmo infantil por estrenar libros y reencontrarse con los compañeros, pero para muchos niños que viven en países afectados por conflictos, la oportunidad de asistir a la escuela sigue siendo un sueño lejano.

Una mujer y sus hijos en una tienda de campaña en un campamento de refugiados cerca de la ciudad fronteriza de Al-Tina, en el oeste de Sudán, el 19 de junio de 2026. (Foto: XINHUA)
Una mujer y sus hijos en una tienda de campaña en un campamento de refugiados cerca de la ciudad fronteriza de Al-Tina, en el oeste de Sudán, el 19 de junio de 2026. (Foto: XINHUA)

El conflicto que afecta a Sudán desde hace más de tres años ha sumido a esa nación del Cuerno de África en una de las crisis humanitarias más graves del planeta, con un saldo trágico: decenas de miles de civiles han perdido la vida, más de 14 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, las infraestructuras han quedado devastadas y el hambre se ha extendido. No obstante, según la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, una de las consecuencias más duraderas de la guerra para el futuro de Sudán es la privación del derecho a la educación de millones de niños.

Tras más de tres años de conflicto, al menos ocho millones de niños en edad escolar en Sudán no van a clase, ya que la mitad de las escuelas del país están destruidas o se utilizan para otros fines. La interrupción de la educación es especialmente grave en Darfur y Kordofán, donde los combates son más intensos. Las Naciones Unidas advierten de que el conflicto está dejando secuelas perdurables en los niños sudaneses, incluso después del cese de los combates, como daños en su salud física y mental. Los sueños y las oportunidades de construir un futuro mejor se desvanecen poco a poco entre las bombas y el humo de la guerra.

Al igual que en Sudán, en numerosos lugares del mundo, desde la Franja de Gaza hasta Haití, pasando por el Líbano e Irán, el número de niños y niñas que no van a la escuela ha aumentado hasta alcanzar niveles alarmantes, en un contexto marcado por el mayor número de conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial. En todo el mundo, uno de cada cinco niños vive en zonas afectadas por la violencia y la guerra, o ha tenido que huir de su hogar para salvar su vida, lo que supone una interrupción de su educación. Unos 85 millones de niños están completamente fuera del sistema educativo, lo que crea una brecha difícil de cerrar en la educación mundial. la población infantil no escolarizada ha aumentado hasta alcanzar niveles alarmantes, en un contexto marcado por el mayor número de conflictos armados desde la Segunda Guerra Mundial. A escala mundial, uno de cada cinco niños vive en zonas afectadas por la violencia y la guerra o ha tenido que huir del hogar para salvar su vida, con la consiguiente interrupción de su educación. Unos 85 millones de infantes están completamente fuera del sistema educativo, lo que deja una brecha difícil de cerrar en la educación mundial.

El mañana de un país en guerra depende por completo de sus jóvenes, llamados a levantar la nación de sus cenizas, por lo que ignorar la falta de escolarización infantil podría tener graves repercusiones en la calidad de los recursos humanos y convertirse en un importante obstáculo para el proceso de reconstrucción y desarrollo.

Aunque los menores no son la causa de los conflictos, son quienes sufren las consecuencias más graves y las escuelas se convierten en blancos frecuentes de ataques. Muchas han sido incluso ocupadas y utilizadas como cuarteles temporales por las fuerzas beligerantes. Un reciente informe del Ministerio de Educación y Enseñanza Superior del Líbano revela el impacto devastador del conflicto en el sistema educativo del país. Unas 340 escuelas públicas, privadas y de formación profesional han sufrido daños, de las cuales 17 han quedado totalmente destruidas.

Incluso tras el cese de las hostilidades, restablecer el sistema educativo para permitir el regreso de millones de niños a la escuela será un desafío enorme. Ello requiere considerables recursos y difícilmente podrá lograrse en corto tiempo, sobre considerando que la ayuda internacional sigue disminuyendo. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura prevé que la asistencia internacional destinada a la educación podría reducirse hasta un 30 por ciento entre 2023 y 2027.

La ONU insta a la comunidad internacional a actuar con rapidez para garantizar el derecho a la educación y contribuir así a construir un futuro mejor para decenas de millones de niños que viven en zonas de conflicto en todo el mundo.

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