Ante la falta de consenso entre las partes, el proceso de paz para la Franja de Gaza permanece estancado, por lo que la reconstrucción del territorio se convierte en un camino complejo y sujeto a múltiples incertidumbres.
Datos recientes ponen de manifiesto el deterioro de las condiciones de vida de la población de la Franja de Gaza, un territorio empobrecido incluso antes del conflicto. Tras la destrucción del 92 por ciento de sus instalaciones productivas y con una tasa de desempleo que supera el 90 por ciento de la población activa, la UNCTAD califica esta crisis económica como la más grave jamás registrada en el mundo.
La pobreza, que antes de la guerra afectaba a dos terceras partes de la población, se ha generalizado; mientras tanto, el colapso del 94 por ciento de la producción agrícola e industrial, junto con la pérdida casi total de tierras cultivables (solo queda el 1,5 por ciento), condena al territorio a una dependencia absoluta de la ayuda alimentaria.
En este contexto surgió una señal positiva para la reconstrucción de Gaza después de que el Consejo de Paz para Gaza anunciara el 23 de septiembre un plan que contempla 66 proyectos en ámbitos como infraestructuras, educación y sanidad. Sin embargo, el camino hacia la recuperación de la vida en esta zona, gravemente devastada por el conflicto, sigue plagado de obstáculos.
La primera cuestión es si será posible movilizar los recursos y medios suficientes para llevar a cabo la reconstrucción. Según estimaciones, solo reparar los daños materiales requerirá unos 35,2 mil millones de dólares a medio plazo, y otros 71,4 mil millones durante los diez años siguientes.
Antes, la comunidad internacional propuso numerosos planes para reconstruir Gaza, pero todos suscitaron dudas sobre su viabilidad debido a las divergencias políticas entre las partes implicadas en el conflicto. Actualmente, el plan para desarmar a Hamas y retirar las tropas israelíes de la Franja permanece estancado.
La mayor pregunta, y también el principal escollo que mantiene bloqueado el proceso, es quién actuará primero: ¿Hamas se desarmará o Israel retirará sus tropas? A mediados de agosto de 2026, Hamas reafirmó su compromiso con la hoja de ruta de paz, pero exigió a Israel que pusiera fin a los ataques y retirara sus fuerzas antes de comenzar a aplicar las siguientes medidas. Tel Aviv, por su parte, se niega a retirar sus tropas de las posiciones que ocupan en la Franja hasta que Hamas no se desarme completamente.
Otro asunto controvertido es la gobernanza de Gaza después de la guerra. Existen dudas sobre si las autoridades de la Franja podrán administrar el territorio en las complejas condiciones de seguridad de la región y evitar que se produzcan vacíos de poder tras el cierre del conflicto.
El secretario general de la ONU, António Guterres, señaló recientemente que desde el estallido del conflicto han muerto cerca de 400 trabajadores de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), mientras cientos de instalaciones de la agencia siguen siendo inaccesibles debido a los graves daños sufridos.
La UNRWA también afronta un déficit de financiación de hasta 100 millones de dólares, lo que amenaza el bienestar de numerosos refugiados palestinos. Para estos, la UNRWA ha sido una fuente de esperanza al proporcionarles servicios públicos esenciales.
Con numerosas cuestiones aún sin resolver, las expectativas sobre la reconstrucción de Gaza sigue siendo muy frágiles. Para aportar una estabilidad duradera a esta sufrida tierrano no basta con reconstruir la economía y las infraestructuras; también se necesita un acuerdo político suficientemente claro e integral que garantice un equilibrio entre los intereses de las partes implicadas.