Estados Unidos lidera el mundo en infraestructura de datos, pero sus centros de datos generan un enorme gasto de agua y luz. Solo en términos de energía, devoran cerca del 40 por ciento del consumo global de la industria, lo que equivale a mantener encendidos unos 16 millones de hogares.
La mencionada cifra, publicada recientemente por PJM Interconnection LLC, operador de una red eléctrica que abastece a cerca del 20 por ciento de la población estadounidense, ha encendido las alarmas en el sector. Según la empresa, los enormes centros de datos que sustentan los servicios de computación en la nube y de IA representan el segmento de mayor crecimiento en la demanda eléctrica. Esta tendencia pone en jaque a la red eléctrica nacional. Para garantizar el suministro a estas instalaciones, es necesario modernizar la red con nuevas infraestructuras y líneas de transmisión de mayor capacidad. Los expertos advierten de que la proliferación de centros de datos podría inflar el precio de la energía, encareciendo las facturas de hogares y empresas.
Por ello, los centros de datos en Estados Unidos han desatado una ola de descontento social. Para conciliar la innovación con el bienestar de la población, la Comisión Federal Reguladora de la Energía ha dictado unas normas para que las corporaciones tecnológicas asuman los costes de mejora de la red eléctrica. Estas medidas buscan garantizar un reparto equitativo de los costes y, al mismo tiempo, mantener la infraestructura necesaria para el crecimiento del sector tecnológico.
Los centros de datos también exigen un uso masivo de agua para evitar el sobrecalentamiento de sus equipos. Según la consultora Rystad Energy, estas instalaciones consumieron en todo el mundo unos 222 mil millones de litros de agua en 2025. Se prevé que esta cifra casi se triplique y alcance los 644 mil millones de litros en 2030.
Los centros de datos de Estados Unidos consumen al año unos 17,4 mil millones de galones de agua (66 mil millones de litros), para refrigerar sus servidores. Sin embargo, el volumen necesario para generar la electricidad que alimenta esas instalaciones, así como para fabricar chips y servidores es varias veces superior al consumo directo y alcanza los 228 mil millones de galones anuales. Un gran centro de datos puede consumir entre uno y cinco millones de galones de agua al día, dependiendo de las condiciones meteorológicas. Esa cantidad cubre holgadamente las necesidades de una localidad de entre 10 mil y 50 mil habitantes.
Las grandes empresas tecnológicas también buscan reducir la presión sobre los recursos hídricos mediante nuevos sistemas de refrigeración. Nvidia asegura que su más reciente sistema DSX, diseñado para facilitar la gestión de los centros de datos de IA, permite que algunas instalaciones prácticamente eliminen la necesidad de utilizar agua para su refrigeración. Esta tecnología emplea un sistema de refrigeración de circuito cerrado que conduce el fluido directamente a través de los servidores hasta los chips, que pueden alcanzar temperaturas superiores a los 80 grados Celsius. Este sistema permite que el fluido entre en los servidores a una temperatura de 45 grados Celsius, frente a los 32 de los sistemas anteriores. Gracias a ello, los centros de datos reducen la necesidad de utilizar de forma continua sistemas de refrigeración por aire, lo que permite ahorrar agua y optimizar el consumo eléctrico. Al igual que Nvidia, gigantes tecnológicos como Microsoft, Amazon y Meta están adoptando sistemas de refrigeración de circuito cerrado para reducir las pérdidas de agua al medio ambiente.
En un contexto en el que la IA continúa impulsando la construcción de centros de datos en todo el mundo, el uso eficiente de la electricidad y el agua en esas instalaciones no solo plantea un desafío tecnológico, sino también constituye una exigencia cada vez más urgente para el desarrollo sostenible de la infraestructura digital.