En ese contexto, más de tres mil responsables de formulación de políticas, empresarios e inversores se reunieron en la conferencia de la Iniciativa Empresarial Global para África (GABI) bajo el lema “Impulsar los negocios, ampliar la escala de la economía y dar forma al futuro”.
Pese a los conflictos, la pobreza y las sequías, África ha experimentado una profunda transformación y mejorado su posición en el mapa económico y geopolítico mundial.
El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Mahmoud Ali Youssouf, resaltó el enorme potencial del continente al dar su discurso en la conferencia GABI 2026.
Señaló que África cuenta con una población mayoritariamente joven y un mercado de unos 1500 millones de personas. Asimismo, resaltó su enorme potencial en energías limpias y su riqueza en recursos naturales, particularmente en los minerales estratégicos que son necesarios para la transición energética y las industrias tecnológicas de vanguardia.
Afirmó que tales ventajas son una base importante para acelerar el crecimiento de la economía. Incluso, según numerosos expertos, la región podría convertirse en un nuevo motor del crecimiento de la economía mundial.
Aunque diversos “males crónicos” obstaculizan su desarrollo, el continente ha trabajado por desbloquear su potencial. Empero, esas aspiraciones encuentran desafíos tan colosales como el de la seguridad.
Ali Youssouf subrayó que la paz y la estabilidad son indispensables para el desarrollo. Pese a la voluntad de los países y de las organizaciones internacionales, los esfuerzos por silenciar las armas aún no dan los resultados esperados.
Continúan proliferando tensiones armadas en múltiples puntos del continente, desde el Sahel y el norte de África hasta el Cuerno de África y la República Democrática del Congo, lo que mantiene a África como un epicentro de vulnerabilidad en materia de seguridad. A esto se suman la inestabilidad política, la carga de la deuda pública, la pobreza y la migración.
Por otra parte, los impredecibles cambios de la situación internacional también plantean serios retos.
El Banco Africano de Desarrollo (BAfD) advirtió que el crecimiento económico del continente está sometido a presiones derivadas de la crisis en Oriente Medio.
Las tensiones geopolíticas y las interrupciones de las cadenas de suministro provocadas por los conflictos han elevado los precios de los combustibles, fertilizantes, alimentos y otros productos esenciales. Además, han alterado las economías de la región, dependientes en gran medida de las importaciones.
El BAfD consideró que si las tensiones en Oriente Medio se prolongan, África podría encajar un impacto económico aún más grave.
Pese a tal cúmulo de obstáculos, África ambiciona abrirse paso hacia el crecimiento y una de las vías a las que planea recurrir es el Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), que según diversos estudios abrirá un mercado valorado en 3,4 billones de dólares.
En un contexto en el que los países africanos afrontan una volatilidad sin precedentes en los mercados comerciales mundiales, el AfCFTA podría convertirse en un impulsor de la integración económica, la resiliencia a las perturbaciones externas y el crecimiento a largo plazo.
Además, con el objetivo de aprovechar su potencial, el continente está acelerando la transición desde la exportación de materias primas hacia su procesamiento a fin de aumentar el valor económico y promover la industrialización.
Gracias a poseer el 30 por ciento de las reservas mundiales de minerales estratégicos, indicó el BAfD, el continente está en condiciones de propulsar la industrialización y mejorar la competitividad. Todavía la mayor parte de los minerales extraídos en el continente se exportan en estado bruto.
Según expertos, pasar de la exportación de materias primas a desarrollar cadenas de valor generará más empleo, mejorará las infraestructuras y fortalecerá el comercio regional, con lo que África elevará su posición en el mercado mundial.
El continente está intensificando los esfuerzos por configurar sus perspectivas de desarrollo. Este es un momento decisivo para que los países africanos conviertan su determinación y sus compromisos en acciones concretas, con el objetivo de construir una África sostenible y capaz de ofrecer a sus ciudadanos una vida más estable y próspera.