Giro necesario en las relaciones Reino Unido-Unión Europea

Más de 10 años después del referéndum sobre el Brexit, las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea (UE) vuelven a estar en el punto de mira, a pesar de que Londres ha dejado claro que no contempla la posibilidad de reincorporarse al bloque.

Sede de la Comisión Europea en Bruselas, Bélgica. (Foto: Xinhua)
Sede de la Comisión Europea en Bruselas, Bélgica. (Foto: Xinhua)

Tras superar una etapa marcada por la división, la tensión y el escepticismo provocados por el Brexit, y pasar por los esfuerzos para reparar las fracturas, los actuales fuertes esfuerzos por reconstruir la confianza reflejan un giro estratégico en un mundo de cambios rápidos.

La principal motivación del Reino Unido y la UE para restablecer gradualmente sus lazos es la seguridad regional, impactada por los conflictos y las fisuras en la relación transatlántica con Estados Unidos. También los desafíos del desarrollo económico obligan a Londres y Bruselas a buscar soluciones a los problemas comerciales derivados del Brexit.

Tras el escandaloso "divorcio" en 2020, cuando el Reino Unido abandonó oficialmente la UE, hubo momentos en que miles de camiones quedaron atrapados en el puerto británico de Dover, la principal conexión entre las Islas Británicas y el continente europeo. En lo tocante a la UE, la salida del Reino Unido -una de las mayores economías y potencias militares del bloque-, lo dejó sin una pieza clave.

Desde luego, evaluar de forma aislada el impacto del Brexit no es tarea sencilla, ya que tanto el Reino Unido como la UE han encadenado una década de crisis profundas, como la pandemia de COVID-19 y la inestabilidad geopolítica global, a las que se suma la constante presión que el propio divorcio británico ejerce sobre el crecimiento.

El primer ministro británico, Andy Burnham, es partidario de una política orientada a buscar una relación con la UE en una línea que él mismo calificó de "más audaz". El pasado 25 de octubre, Burnham llamó a entablar un debate "franco" sobre la posibilidad de restablecer la libre circulación entre el Reino Unido y la UE.

Aunque afirmó que no propondrá la reincorporación del Reino Unido a la UE durante la presente legislatura parlamentaria, el mandatario expresó el deseo de mejorar las relaciones con el bloque. Los líderes de varios miembros de la UE acogieron con beneplácito esas señales de acercamiento.

La opinión pública también tiende a recomponer las relaciones. Una encuesta realizada en septiembre reveló que el 49 por ciento de los británicos apoya la reintegración del Reino Unido a la UE, pero el camino de regreso al bloque está plagado de obstáculos políticos, económicos e institucionales. Si bien algunos sectores sostienen que el Brexit fracasó en sus promesas y urgen a revisar la relación, los analistas advierten que Londres debe actuar con cautela para evitar que resurjan las viejas fracturas sociales.

Se espera que la segunda Cumbre Reino Unido-UE, prevista para el próximo 20 de noviembre en Bruselas, logre avances significativos en las relaciones bilaterales. La reunión revisará los progresos alcanzados desde el primer encuentro celebrado en Londres en mayo de 2025, un evento considerado por la opinión pública como el detonante de una nueva etapa en las relaciones bilaterales tras el periodo de distanciamiento provocado por el Brexit.

Llegar a acuerdos para reducir costes, simplificar trámites para agricultores y empresas, reforzar la cooperación en materia de seguridad y combatir la migración irregular serán algunos temas de la cumbre.

El reajuste estratégico de políticas realizado por Londres y Bruselas se considera un paso necesario para fortalecer la capacidad de respuesta ante los desafíos comunes, aprovechando las ventajas económicas y de seguridad que ofrece una cooperación sustancial entre las partes.

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