Cerrar la brecha digital ante el auge global de la IA

El auge de la ciencia y la tecnología, sobre todo de la inteligencia artificial (IA), promete enormes oportunidades de crecimiento socioeconómico, pero al mismo tiempo exacerba las asimetrías en el desarrollo y la desigualdad. Ante este panorama, el Grupo del Banco Mundial ha anunciado una estrategia digital destinada a derribar barreras en los países en desarrollo y democratizar el acceso a las tecnologías.

Un barrio residencial con infraestructura vial subdesarrollada en los aledaños de Pretoria, capital de Sudáfrica. (Foto: VNA)
Un barrio residencial con infraestructura vial subdesarrollada en los aledaños de Pretoria, capital de Sudáfrica. (Foto: VNA)

El mundo atraviesa una etapa en la que la ciencia y la tecnología, especialmente la IA, se están convirtiendo en factores decisivos para la competitividad y el posicionamiento de un país en el mapa económico y geoestratégico global. No obstante, no todos logran capitalizar las oportunidades de la misma manera.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la masiva inyección de capitales en esta tecnología emergente agranda la brecha entre economías. Mientras Estados Unidos y algunos fabricantes asiáticos de circuitos integrados cosechan los beneficios de este auge, numerosos países corren el riesgo de quedarse rezagados.

Dicha disparidad se explica por diferencias relativas a la infraestructura, la accesibilidad y la capacidad de utilizar tecnologías e Internet. En los países de bajos ingresos solo un 23 por ciento de la población está conectado a la red, pero en los de renta alta la tasa llega al 94 por ciento.

En muchas partes de África, aunque hay cobertura de Internet, la escasez generalizada de recursos para adquirir teléfonos inteligentes y paquetes de datos, sumada a la carencia de competencias digitales básicas, frena el verdadero acceso a la red.

El desarrollo de la IA dibuja un panorama marcadamente desigual. Si bien los sistemas más avanzados están concentrados en un puñado de países y emporios tecnológicos, hay economías que aún son incapaces de usarla con efectividad debido a la falta de redes eléctricas, infraestructuras de Internet, datos, personal cualificado e instituciones.

Los países bien enraizados en la cadena de valores de alta tecnología no solo tienen ventajas en la captación de inversiones y el fomento de la capacidad productiva, sino también actúan como artífices de los estándares tecnológicos del futuro. Por otro lado, aquellos dedicados a la subcontratación o al consumo de productos de IA corren el riesgo de depender de plataformas, datos y tecnologías del exterior.

La ausencia de soluciones a embotellamientos en la infraestructura y a la brecha de desarrollo tecnológico podría profundizar cada vez más la desigualdad. Esto amenaza con revertir los logros cosechados en décadas recientes.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió que el boom de la IA cobra impulso rápidamente para convertirse en una fuerza motora de la economía global. Empero, varios países fracasan en seguir su ritmo.

Ese contexto plantea la cuestión de impedir que el auge de la IA acabe con “separar” el mundo. La estrategia digital del Grupo del Banco Mundial propone ampliar la conectividad a Internet en los países de desarrollo, reducir los costos de equipos y datos, refinar los servicios y habilidades digitales, y sentar las bases que permitan valerse de las oportunidades de la IA.

En su nuevo plan de acción, la institución financiera identifica la tecnología digital como herramienta para aumentar la productividad y el número de empleos en los sectores de infraestructura, energía, agricultura, atención médica, turismo y manufactura. Se espera que gracias a la iniciativa los países en desarrollo “zarpen” con firmeza en el flujo global de tecnologías.

En previsión de analistas, la acción inmediata con ayuda de la IA permitirá a los países en desarrollo reducir el ciclo de desarrollo de un siglo a tan solo una década. Indermit Gill, economista en jefe del Grupo Banco Mundial y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo, aseveró que las economías en desarrollo no necesitan modelos grandilocuentes ni arsenales de datos gigantescos para aprovechar los beneficios de la IA.

Las herramientas de IA a pequeña escala, menos costosas y adaptadas a las necesidades personales supuestamente brindan servicios mejores de salud, educación y justicia a millones de pobladores. Pero esto solo es alcanzable si se toma acción con mayor apuro para eliminar barreras relacionadas con la energía, la infraestructura de conectividad y las habilidades tecnológicas, lo que reducirá la brecha digital entre los países.

Back to top