La resolución crea un marco de largo plazo para que los países y la comunidad internacional intensifiquen sus acciones e integren de forma más amplia la cultura en las políticas de desarrollo. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) coordinará su implementación, en colaboración con los Estados miembros para elaborar actividades, programas y planes de acción concretos.
Al presentar la iniciativa ante la Asamblea General, el embajador Do Hung Viet, representante permanente de Vietnam ante la ONU, destacó que la cultura contribuye a forjar la identidad, conectar a las comunidades y estimular la creatividad y la innovación, además de favorecer los medios de vida y el desarrollo sostenible.
Según el diplomático, el Decenio Internacional permitirá pasar de la concienciación a la acción, movilizar apoyo político y recursos, promover asociaciones e intercambiar conocimientos y experiencias, elevando el papel de la cultura en la agenda mundial de desarrollo.
Los países valoraron positivamente la iniciativa y reafirmaron el papel esencial de la cultura en el desarrollo sostenible, así como la importancia de la cooperación, el diálogo y el entendimiento mutuo.
La resolución reconoce la cultura como un componente esencial del desarrollo humano y una fuente de identidad, innovación y creatividad, además de un factor clave para promover la cohesión y la inclusión social, erradicar la pobreza, impulsar un crecimiento económico sostenible y fomentar la participación activa de la población en el desarrollo.
Asimismo, destaca su potencial para generar ingresos, empleo sostenible y un sector económico dinámico; poner en valor el patrimonio cultural y las industrias culturales y creativas; y aportar soluciones innovadoras a cuestiones como la educación, la salud, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, la tecnología y el medio ambiente.
La Asamblea General reafirmó también la necesidad de integrar eficazmente la cultura en las políticas y estrategias de desarrollo económico, social y ambiental, junto con garantizar una inversión pública adecuada para su protección y promoción.
Para Vietnam, la aprobación de la resolución es fruto de un proceso de propuesta activa y promoción persistente de la iniciativa en la Unesco y, en general, en la ONU. Partiendo de una idea impulsada por el país, la iniciativa obtuvo un amplio respaldo y se convirtió en un marco de cooperación de la ONU para toda una década, contribuyendo a reafirmar el papel, el prestigio y la creciente presencia de Hanói en los mecanismos multilaterales, así como su capacidad para aportar iniciativas prácticas acordes con los intereses comunes de la comunidad internacional.