Bajo el copatrocinio del presidente Gustavo Petro de Colombia -país que ostenta la presidencia rotativa de la Celac- y el titular del Consejo Europeo, António Costa, el evento tuvo lugar los 9 y 10 de noviembre en la norteña ciudad costera de Santa Marta. Reunió a 12 jefes de Estado, seis vicepresidentes y 23 ministros de Asuntos Exteriores, en diálogos de alto nivel y foros empresariales.
La cumbre lanzó un mensaje a favor del diálogo y la cooperación en lugar de la confrontación, al tener como contexto una creciente campaña militar estadounidense contra lanchas que presuntamente transportan drogas.
En el discurso de apertura, el presidente Petro manifestó su preocupación por los conflictos y los actuales ataques a embarcaciones, y la esperanza de que la Cumbre sea “un faro de luz en medio de la barbarie”. A su vez, Antonio Costa puntualizó que en un mundo multipolar, la respuesta debe ser multilateral.
Varios líderes subrayaron la importancia de acrecentar el comercio entre ambas regiones y consolidar los avances en los campos de conectividad digital, transición ecológica, desarrollo social e inteligencia artificial.
Se espera que el evento revitalice el multilateralismo, la cooperación y las alianzas regionales, en aras de reportar beneficios concretos a la población de ambos bloques; que realce la voz de América Latina y el Caribe en la palestra internacional; y propicie una agenda común con la UE en materia de transición energética, autonomía sanitaria, integración comercial regional y cooperación científico-digital.
América Latina y el Caribe es el destino de la décima parte de las inversiones de la UE en los países en desarrollo. En los últimos 10 años, el comercio bilateral de bienes ha crecido más de 52 por ciento y el de servicios casi se ha duplicado. Más de un millón de puestos de trabajo en territorios de la UE dependen de las exportaciones a países latinoamericanos y caribeños. exportaciones a países latinoamericanos y caribeños.
Los participantes reconocieron la importancia estratégica de los acuerdos favorecedores de lazos económicos y comerciales más estrechos entre ambas regiones, y abogaron por fortalecer la seguridad y la prosperidad económica. Convinieron en dar continuidad a las medidas capaces de ampliar y profundizar la red de tratados comerciales.
Celebraron el desarrollo y el potencial de cooperación en virtud de la Agenda de Inversión de la Estrategia Global Gateway, que constituye, por así decirlo, un puente entre los 27 y la región de América Latina y el Caribe. Es decir, sus Estados pueden compartir inversiones en proyectos que favorezcan el crecimiento en materia de transición climática, medio ambiente y energías.
Reiteraron asimismo la aspiración de aprovechar Global Gateway a para intensificar la conectividad energética en América Latina y el Caribe, cuando sean sostenibles y equitativas las oportunidades brindadas por la transición energética al avance económico.
La declaración conjunta de la Cumbre trasluce la intención de aprobar una hoja de ruta inspirada en lograr una mayor cooperación bilateral y consolidar las relaciones políticas y económicas.
La materialización de ese itinerario promoverá la cooperación en materia de acción climática y protección ambiental, transición energética y desarrollo de infraestructuras regionales, además de propulsar el comercio, el crecimiento sostenible y la lucha contra la delincuencia organizada transnacional.
La declaración conjunta reafirma igualmente el respaldo de las partes a los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente la igualdad soberana de los Estados, el respeto a la integridad territorial y la independencia política, la no injerencia en los asuntos internos de otros Estados y la resolución pacífica de controversias. También ratifica el compromiso de respetar, proteger y promover los derechos humanos en el ciberespacio.
La asociación América Latina y el Caribe-Unión Europea se basa en valores compartidos y en el compromiso con la democracia, el respeto a los derechos humanos y el estado de derecho.
Ambas regiones trabajan por renovar su cooperación y por la consecución de la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible. La declaración conjunta revalida el compromiso de cooperar a largo plazo, lo que garantizará una base sólida a las relaciones estratégicas bilaterales.