La ONU en jaque por presupuesto insuficiente

La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) adoptó hace poco un presupuesto anual valorado en 3,45 mil millones de dólares para sus actividades en 2026, una suma cuya estrechez la obligará a “apretarse el cinturón” e incluso recurrir a medidas austeras para poder hacer frente a sus gastos.

El ceñido presupuesto ha puesto en tensión las negociaciones sobre la asignación de fondos para las operaciones de la ONU. Se produjo un acalorado debate entre los Estados miembros sobre el tamaño y el alcance del gasto presupuestario, en particular sobre el recorte de personal, la financiación de las misiones de la organización y los recursos destinados a las prioridades de reforma. Las discusiones se volvieron aún más encendidas ante las preocupaciones por la falta de fondos y los retrasos o incumplimientos en las contribuciones por parte de los países.

El secretario general de la ONU, António Guterres, respaldó la aprobación de dicho monto, lo que implicaría una reducción del 15 por ciento respecto al presupuesto anterior y del 19 por ciento de la plantilla. Según el dirigente, los recursos tan limitados obligarán a las agencias a esforzarse por operar con mayor eficiencia, evitar la superposición de funciones y ajustar la plantilla para que se adapte a las tareas asignadas. El interventor general de cuentas de la organización, Chandramouli Ramanathan, informó de que este año se eliminarían unos dos mil 900 puestos de trabajo.

Ante esta situación, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) se comprometieron a aportar 550 millones de dólares para ayudar a las millones de personas afectadas por conflictos, hambruna y desplazamientos. Este país también reafirmó que seguirá siendo un actor clave en la cooperación con la ONU y en el despliegue de ayudas de forma rápida y eficaz. A lo largo de los años, ha proporcionado un total de 102 mil millones de dólares en asistencia humanitaria.

El compromiso de los EAU ha sido aplaudido por sus socios internacionales. El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha destacado que esta donación contribuirá a mantener los servicios sanitarios y a salvar millones de vidas. Por su parte, la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos, Cindy McCain, declaró que su organización estaría dispuesta a coordinar el transporte oportuno de suministros a las comunidades que sufren hambrunas.

Haciéndose eco del gesto solidario del país árabe, Estados Unidos anunció que aportará dos mil millones de dólares a la respuesta humanitaria global de las Naciones Unidas. Esta oferta se produjo después de que el gabinete del presidente Donald Trump y muchos otros patrocinadores occidentales rebajaran sus compromisos con la asistencia humanitaria. El Departamento de Estado no abordó de manera pormenorizada la asignación de los mencionados fondos ni la posibilidad de paquetes adicionales por parte de Washington en el tiempo venidero.

Las organizaciones internacionales se quejaron el año pasado de una paradoja: mientras las financiaciones con fines humanitarios se iban encogiendo, el gasto en armas y defensa no hacía más que engrosarse. Estadísticas de la ONU mostraron que el monto desembolsado mundialmente con motivos militares se ha disparado hasta los 2,7 billones de dólares, un aumento interanual del 10 por ciento, 13 veces más que toda la ayuda para el desarrollo y equivalente al Producto Interno Bruto combinado de África.

En ese contexto, Guterres hizo un llamado a los líderes mundiales para que adopten una postura más seria y destinen más fondos a la lucha contra la pobreza y menos a las guerras.

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